El Gobierno regional ha respaldado desde su inicio el proyecto ‘Avatares: Regeneración humana y medioambiental’, una iniciativa que ha convertido la recuperación de espacios naturales en una herramienta de aprendizaje, convivencia y crecimiento personal para menores en acogida y sus familias. El programa, organizado por la Fundación Legado Humano Natural y desarrollado durante tres meses, ha concluido hoy con un acto de clausura presidido por el consejero de Medio Ambiente, Universidades, Investigación y Mar Menor, Juan María Vázquez.
Más allá de una intervención ambiental, ‘Avatares’ ha funcionado como un espacio donde el contacto directo con la naturaleza ha servido para trabajar aspectos emocionales, sociales y educativos. El proyecto arrancó con cinco familias de acogida y fue creciendo progresivamente, permitiendo a los participantes implicarse en actividades reales de restauración ecológica que generaron vínculos tanto con el entorno como entre ellos mismos.
A lo largo de estos meses, los menores participaron en jornadas de plantación, talleres formativos y actividades de sensibilización ambiental en espacios como el Valle Perdido y Calasparra. Entre las actuaciones más destacadas figura la plantación de cerca de 500 ejemplares de especies autóctonas en una zona afectada por incendios, seleccionados por su valor ecológico y su capacidad de adaptación al territorio.
En el acto de clausura, el consejero Vázquez subrayó que «este proyecto refleja cómo la acción ambiental puede tener un impacto directo en las personas. Aquí no solo se han recuperado espacios naturales, también se han generado oportunidades para que los menores se conozcan mejor y desarrollen sentimientos de responsabilidad hacia el medio natural». El titular de Medio Ambiente, acompañado por la directora general de Familias, Infancia y Conciliación, María Luisa Lozano, y el presidente de la Fundación, Raúl García, añadió que «regenerar no es solo plantar árboles o restaurar suelos, sino también un proceso en el que las personas aprenden valores como la paciencia, el esfuerzo y el compromiso».
Un enfoque integral con agentes forestales, psicólogos y universidad
En el proyecto han colaborado agentes forestales, técnicos medioambientales, psicólogos de la Asociación Albores y profesorado de la Facultad de Biología de la Universidad de Murcia, aportando un enfoque que combina ciencia, educación y acompañamiento social.
La evolución de los menores ha sido uno de los elementos más valorados del programa. Desde las primeras sesiones, marcadas por la incertidumbre, hasta las últimas jornadas, se observó un avance claro hacia una mayor participación, autonomía y cohesión grupal. El trabajo en equipo, el contacto con la tierra y la percepción de estar contribuyendo a algo significativo generaron un impacto positivo en su bienestar emocional.
El proyecto cierra su primera edición dejando no solo una mejora tangible en el espacio intervenido, sino también una huella duradera en quienes han formado parte del proceso: una semilla que, como las especies plantadas, seguirá creciendo con el tiempo.