Corría el año 1928 cuando se establece en el seno de la Cofradía California una procesión con unas características muy determinadas. Aunque saldrá por primera vez en 1929.

Ecce Hommo
Simboliza la oscuridad en la que se sumió el mundo al morir Cristo en la Cruz, la oscuridad de la muerte, el final de la vida y un pequeño halo de esperanza en que se cumplan las profecías y llegue la Resurrección del Hijo de Dios, quien ha tenido que morir para que los pecados de los mortales fuesen purgados.

Cristo de los Mineros
En esta procesión podemos apreciar elementos que normalmente no vamos a encontrar en cualquier otro momento de nuestra Semana Santa. Ejemplos son los tronos casi apagados, así como los hachotes de los penitentes, con una luz muy tenue, como intentando pasar desapercibidos. Llama la atención también que los capirotes no lleven esa capa característica, salvo la agrupación del Ósculo y de San Juan y La Vuelta del Calvario. Todos los integrantes, nazarenos y portapasos inclusive, lleva verdugo para tapar su rostro, negro en todos los casos salvo los portapasos de la Virgen de la Esperanza, los cuales son verdes. De la misma manera nos daremos cuenta de la más absoluta oscuridad, en donde los negocios de la ciudad colaboran en este sentido, apagando sus luces al paso de la procesión.

Detalle de Hachote
Escrito por Santi García
Autor del libro “Semana Santa de Cartagena: Leyenda y Tradición”
