La Región de Murcia alcanza en 2025 el mínimo histórico de diagnósticos de hepatitis C desde 2013

La Región de Murcia registró en 2025 solo 75 nuevos diagnósticos de hepatitis C, la cifra más baja desde 2013 y la primera vez que la tasa de incidencia cae por debajo de 5 casos por 100.000 habitantes. El dato supera incluso el mínimo registrado durante la pandemia, cuando en 2020 se contabilizaron 87 casos.

Un descenso significativo frente a 2024

Los 75 casos notificados en 2025 contrastan con los 124 del año anterior, que representaron el 5,1% del total nacional. Los datos se recogen en el informe ‘Vigilancia epidemiológica de las hepatitis B y C’, elaborado por el Servicio de Epidemiología de la Consejería de Salud, que analiza el impacto de la enfermedad en el periodo postpandémico 2021-2025.

Según el informe, la incidencia de hepatitis C ha sido consistentemente superior en hombres —13,7 casos por 100.000— que en mujeres —5,1 por 100.000— en todos los grupos de edad a partir de los 30 años. La franja de 50 a 59 años concentra la mayor tasa de incidencia en ambos sexos.

Entre 2021 y 2025, el principal factor de exposición identificado fue el contacto sexual interpersonal, con un 27% de los casos, seguido del uso de drogas inyectadas, responsable del 24% de las infecciones. En 2025, solo se registró un caso de infección aguda con mecanismo de transmisión desconocido.

El tratamiento de la hepatitis C crónica alcanza actualmente tasas de curación en torno al 95% con terapias de apenas tres meses de duración, lo que hace del diagnóstico precoz un factor determinante.

La hepatitis B, al alza en 2025

En sentido contrario, los casos de hepatitis B aguda aumentaron en 2025: se confirmaron 28 infecciones, con una incidencia acumulada de 1,76 casos por 100.000 habitantes, el doble que en 2024. El 85% de los afectados fueron hombres, con mayor incidencia en la franja de 25 a 34 años. El 64% de los casos requirió hospitalización, sin que se registrara ningún fallecimiento.

Las infecciones por hepatitis B y C se transmiten principalmente a través de sangre contaminada, relaciones sexuales sin protección y de madre a hijo en el parto. Las hepatitis crónicas B y C son la principal causa de cirrosis y cáncer hepático en el mundo, por lo que la prevención y el diagnóstico precoz resultan fundamentales.

La Consejería de Salud recuerda que estas enfermedades pueden prevenirse evitando compartir jeringuillas, manteniendo prácticas sexuales seguras y acudiendo a centros autorizados para realizarse piercings, tatuajes o cirugías menores.

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