La investigación agraria que se desarrolla en la Región de Murcia suma un nuevo avance con aplicación directa sobre el terreno. El Instituto Murciano de Investigación y Desarrollo Agrario y Medioambiental (Imida) ha desarrollado dos nuevas variedades de melocotón amarillo, bautizadas como Levante 25 y Levante 35, con el objetivo de ofrecer al sector frutícola herramientas que mejoren su competitividad y capacidad de adaptación a las exigencias del mercado.
El anuncio se produjo durante la visita del consejero de Agua, Agricultura, Ganadería y Pesca, Joaquín Buendía, al campo experimental de mejora de frutales que el Imida mantiene en La Hoya del Campo, en Abarán. Allí pudo conocer de primera mano los avances que el instituto está logrando en sus programas de mejora genética de melocotonero, cerezo y ciruelo japonés.
Las nuevas variedades pasarán a formar parte de la marca FrutIMIDA, que agrupa todos los materiales vegetales desarrollados por el organismo investigador y que posteriormente se ponen a disposición del sector a través de viveros autorizados.
Según explicó Buendía, estas nuevas obtenciones responden a la necesidad de ofrecer alternativas adaptadas tanto a productores como a comercializadores.
«El objetivo es ofrecer nuevas alternativas varietales adaptadas a las necesidades de productores y comercializadores, contribuyendo a mejorar la rentabilidad y competitividad de las explotaciones», señaló el consejero.
Uno de los principales atractivos de Levante 25 y Levante 35 es su adaptación a las condiciones climáticas de la Región de Murcia, además de la elevada calidad del fruto y su capacidad para ampliar el calendario de producción y comercialización.
Levante 25 alcanza su punto óptimo de recolección durante la tercera semana de mayo, mientras que Levante 35 madura en la primera semana de junio. Esta diferencia permite a los productores disponer de nuevas opciones productivas en fechas consideradas estratégicas para acceder a los mercados en mejores condiciones.
El trabajo del equipo de Mejora de Frutales del Imida no se limita al melocotón amarillo. El programa de mejora genética desarrolla también nuevas variedades de distintas tipologías de melocotonero, entre ellas nectarinas, paraguayos, platerinas, melocotón rojo y pavías, además de nuevas selecciones de cerezo.
A ello se suma una línea de investigación conjunta con el Centro de Edafología y Biología Aplicada del Segura (Cebas-CSIC) orientada a la obtención de nuevas variedades de ciruelo japonés, ampliando así las posibilidades de innovación para el conjunto del sector frutícola regional.
El alcance de estos programas de investigación queda reflejado en las cifras que maneja actualmente el instituto. El campo experimental del Imida alberga más de 6.000 nuevos híbridos de melocotonero y alrededor de 300 preselecciones que se encuentran en fase de evaluación.
Cada uno de estos materiales es sometido a análisis para determinar su comportamiento agronómico, la calidad del fruto y su adaptación a las condiciones de cultivo, con el propósito de identificar aquellas variedades con mayor potencial para su futura incorporación al mercado.
Los trabajos incluyen también más de 3.000 nuevos híbridos de cerezo, que comenzarán a producir fruta en los próximos años, así como 25 preselecciones de ciruelo japonés.
Para el consejero, estos avances evidencian la importancia de trasladar el conocimiento científico al sector productivo. «Unimos la ciencia a los cultivos del campo con el objetivo de que los avances del Imida se traduzcan en una mayor rentabilidad para nuestros productores», afirmó.
Buendía subrayó además que la mejora genética se ha convertido en una herramienta fundamental para afrontar los desafíos actuales del sector frutícola.
«La mejora genética constituye una herramienta clave para afrontar los retos del sector frutícola, permitiendo obtener variedades más productivas y una calidad diferenciada que responda a las demandas de los consumidores y de los mercados internacionales», concluyó.
