Especial Semana Santa ´Desde la leyenda`; El Crucificado de la Sabana Santa

Monseñor Giulio Ricci (miembro de la curia vaticana y Presidente del «Centro Romano di Sindonología») menciona en la 2ª edición de su libro «L’Uomo della Sindone é Gesù» (1969) la posibilidad de que el crucificado de la Sábana Santa sea Jesucristo. La 5ª edición de este libro amplia considerablemente su estudio.

  1. Compatibilidad evangélica entre la Síndone y el Santo Sudario. San Juan habla, en el Cap. 20 de su Evangelio, de «lienzos» por una parte y de «sudario» por otra. Plantea una posibilidad nueva: que tal lienzo se hubiera usado para cubrir el rostro de Jesús desde el Gólgota al sepulcro y, una vez allí fuera colocado en un lugar.
  2. Estudio geométrico de las manchas que aparecen en el Santo Sudario: Descubre que existen en ambas caras del lienzo (por haberse filtrado) dos de tamaño grande, prácticamente simétricas, y aparentemente producidas al aplicar el lienzo sobre un rostro ensangrentado.
  3. Compatibilidad entre las manchas del Sudario y el Rostro impreso en la Síndone: Comprueba que se produce una compatibilidad muy buena y numerosos detalles coinciden.

                                      Trono Santo sudario- Cofradía Marraja

Por su parte – y a instancia de Ricci – el eminente palinólogo suizo Prof. Max Frei ha realizado un informe pericial tras su visita a Oviedo en 1979. Frei encontró polen de seis especies de plantas coincidentes con las halladas sobre la Síndone – dos de ellas características de Palestina. Otros restos palinológicos se identificaron como procedentes de plantas del norte de África (que no existen en la Síndone) y observó la ausencia de especies de la zona de Turquía y resto de Europa (muy abundantes en el lienzo de Turín).

En 1985, el Dr. Baima Bollone realizó un estudio fotográfico (180 fotografías con luz normal y 144 con película infrarroja), se tomaron nuevas muestras con cintas adhesivas – especialmente de zonas manchadas – y se sacaron 7 cabos de hilo pequeños del interior de las manchas y 12 de los salientes de la tela para realizar un análisis hematológico. Determinó que el grupo sanguíneo era el AB.

Igualmente en el Congreso de Siracusa se dio a conocer el estudio de Franca Pastore Trosello que comparaba la estructura textil de la Síndone y el Sudario. Afirma que los hilos de ambas reliquias tienen igual composición (idéntico grosor de fibras, hilado a mano y torcedura en «Z»), pero han sido tejidos de diferente manera: sarga en espiga para la Síndone y trama ortogonal (tafetán) para el Sudario.

Sabana Santa Turín

En 1989 se forma el Equipo de Investigación del Centro Español de Sindonología (EDICES) para continuar las investigaciones del Santo Sudario de Oviedo iniciadas por Mons. Giulio Ricci.

En 1999 Federico López – Amo, catedrático emérito de la Universidad Politécnica de Cataluña,  realiza un interesantísimo estudio técnico – textil al Santo Sudario y a la Santa Sídone con el objeto de dilucidar si pertenecían al mismo tejido o si, por el contario, estamos ante dos piezas totalmente distintas. En este  sentido en el año 2015 Europa press saca a la luz una noticia en la que se demostraba que eran de la misma época y que envolvieron a la misma persona (Juan Manuel Miñarro).

Ratificando la noticia de 2015 disponemos de un informe médico realizado por el Dr. José Suárez Lledó Alemany, Médico Forense, en cuyo estudio se concluye que estamos ante la misma persona, realizando un estudio de los restos anatómicos que han sido plasmados tanto en el sudario como en la Síndone.

Sabana Santa Turín (negativo)

Entre los investigadores existe una controversia en relación a si el cadáver de Jesús de Nazaret fue lavado, tal y como era costumbre, o no lo fue. Los hallazgos Médico Forenses en los lienzos apuntan hacia la segunda hipótesis, lo que parecía un contrasentido, sin embargo, el rito de purificación, denominado Tahara, tenía, y aún hoy en día, sigue teniendo excepciones, estas son las siguientes: 

  •  Cuando la persona era víctima de una muerte violenta, o su sangre fluía cuando aún estaba con vida y continuaba fluyendo en el momento de su muerte. 

  • Cuando el difunto recibió la pena de muerte por un crimen de naturaleza religiosa. 

  • Cuando el difunto a enterrar fue expulsado de la comunidad judía. 

  • Cuando el difunto fue asesinado por una persona no judía.

En el caso de Jesús de Nazaret, murió de forma violenta, su sangre fluía estando aún con vida, y continuó fluyendo tras su muerte, por ese motivo se cubrió su cabeza con el Sudario de Oviedo. Además fue ejecutado por motivos religiosos, expulsado de la comunidad por las autoridades religiosas judías, y por último, fue ejecutado por personas no judías, luego se dan las cuatro circunstancias que impiden que el cadáver fuese lavado entes de ser enterrado.

Escrito por Santi García, autor del libro “Semana Santa de Cartagena: Leyenda y Tradición”

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