Visitas Especiales
Este relato lo pude documentar en el Puerto de Mazarrón, a través de una mujer que me localiza para intentar buscar respuestas a algo que no llegaba a entender. Posiblemente te sientas identificado/a con lo que vas a leer.
Los hechos se sitúan hace casi diez años. Por aquel entonces nuestra protagonista a la que vamos a llamar Alicia y que vivía por el entorno de la calle del Horno, nos pone al día sobre lo que a su hija Isa le estaba sucediendo. Isa tenía unos 6 años y desde prácticamente su nacimiento la veía “jugar” con amigos imaginarios. En una de esas celebraciones familiares la niña se acerca a sus padres porque habían abierto un álbum de fotos antiguo y es ahí cuando la pequeña señala a una mujer que aparecía en las fotografías, la cual era sino su abuela – la madre de Alicia – fallecida años antes de su nacimiento; lo más curioso era que, según la niña, era esa mujer la que venía a jugar con ella, pero que últimamente no la veía mucho.
Ante este hecho y la consiguiente sorpresa Alicia considera que la niña ha visto fotos de su abuela en algún momento y su imaginación habría hecho el resto. Unos meses después Isa comienza a decir que “el tito Juan está muy malito”, horas antes de que se la familia se enterase que el hermano de Isa, Juan, padecía cáncer terminal. A partir de ese momento la niña parecía tener clarividencia para predecir enfermedades, accidentes o muertes.
Asustada Alicia le pregunta cómo sabe todas esas cosas, si las sueña o si es que esos familiares vienen a ella “para despedirse”. La respuesta de la pequeña no dejó indiferente a nadie. Isa declara que es la abuela Isabel (fallecida) quien le avisa cuando alguien va a estar “malito”.
La pregunta que me transmite esta madre es conocer los motivos y por qué a su hija. Comenzando por la respuesta más sencilla el hecho de que Isa pueda ver a su abuela es algo bastante habitual, pues cuando tenemos pocos años de vida llegamos a poder percibir de una manera más intensa que cuando nos vamos haciendo mayores. Y es posible que la niña tenga o heredase una sensibilidad especial.
La respuesta complicada es la motivación de esas visitas avisando de sucesos funestos. Por analogía a otros casos tal vez podríamos hablar de dos causas: la posibilidad de ser consciente de que a esa persona le queda poco tiempo en este mundo y por lo tanto hay que disfrutar de su presencia intensamente; es decir que no dejemos esa llamada, esa reunión, ese abrazo, etc para otro día pensando que hay “más días que longanizas” porque no es cierto, cada día que pasa no lo vamos a recuperar.
Y ante todo, dejar clara constancia de que hay vida tras el último aliento y prueba de ello son las especiales visitas que su abuela fallecida realizaba a Isa.
A día de hoy y desde los 15 años Isabel no ha vuelto a tener ni a sentir la presencia de su abuela, pero de lo que está segura es que existe algo que no podemos explicar ni ver, cosa que no implica que no exista.
Rutas Misteriosas y autor de Cartagena Legendaria



