La secretaria general de Sí Cartagena y exalcaldesa de la ciudad denuncia públicamente que la decisión de apoyar la moción contra Noelia Arroyo se tomó sin consultar a los fundadores del partido y la califica de «pacto Frankenstein» sin coherencia ni proyecto común
La crisis política que sacude el Ayuntamiento de Cartagena ha encontrado un nuevo y revelador frente interno. Ana Belén Castejón Hernández, secretaria general de Sí Cartagena y exalcaldesa de la ciudad entre 2017 y 2021, ha hecho pública su firme oposición a la moción de censura presentada por PSOE, Movimiento Ciudadano y su propio partido contra la alcaldesa del PP, Noelia Arroyo, cuya votación está fijada para el próximo 2 de junio en el Salón de Plenos del Palacio Consistorial.
En un mensaje difundido en sus redes sociales, Castejón no ha escatimado en contundencia. Ha calificado la iniciativa de «operación improvisada, sin proyecto común y sostenida únicamente por intereses coyunturales», y ha advertido que una moción de censura «no puede convertirse en un reparto de sillones ni en una suma improvisada de intereses incompatibles». Sus palabras constituyen, de facto, una ruptura pública con la línea adoptada por el concejal de Sí Cartagena en el Consistorio, Juan Pedro Torralba, único representante del partido en el pleno y firmante del acuerdo.
Lo que hace especialmente significativa la declaración de Castejón no es solo su contenido político, sino su denuncia de fondo: la decisión se habría adoptado sin contar con quienes forman parte esencial del proyecto, y sin el mínimo proceso de deliberación colectiva que, a su juicio, exige una iniciativa de esta envergadura. «Lo más grave no es solo la decisión, sino cómo se ha tomado», ha subrayado, en una crítica directa que apunta tanto a los métodos internos de su formación como a la cultura política que, en su opinión, rodea toda la operación.
Castejón invoca el origen y la razón de ser de Sí Cartagena —una formación surgida precisamente para defender los intereses de la ciudad al margen del bipartidismo— para argumentar que participar en esta moción supone traicionar ese mandato fundacional. «Sí Cartagena nació para defender Cartagena por encima de cualquier interés partidista, no para servir de muleta a nadie ni diluirse en operaciones alejadas del sentido común», ha afirmado.
El momento elegido también centra su argumentación. A menos de un año de las elecciones municipales, la exalcaldesa considera que la ciudad «necesita estabilidad, serenidad y gestión», y no una convulsión institucional de resultado incierto. La frase con la que cierra su declaración resume su posición con llamativa precisión retórica: «Porque en política no todo vale. Así, no.»
La fractura en Sí Cartagena añade una nueva capa de incertidumbre a una operación política que, sobre el papel, contaría con los votos suficientes para prosperar —siete concejales de MC, cuatro del PSOE, uno de Sí Cartagena y dos exediles no adscritos procedentes de Vox—, pero que atraviesa ahora turbulencias internas que podrían complicar su desarrollo. El pleno extraordinario del 2 de junio determinará si Cartagena cambia de alcaldesa a un año del fin de la legislatura.
