Romanos “Enjoyados”, escrito por Santi García

Rommanos “Enjoyados”

Santiago García

Rutas Misteriosas y autor de Cartagena Legendaria

En la cultura romana las joyas se usaban para simbolizar un status, además de para adornar.   De la sencillez de los primeros tiempos de roma se pasó con las sucesivas conquistas en Oriente a la pasión por el lujo y el exceso debido a la influencia de los gustos asiáticos.

Anillo

El anillo reflejaba la clase social a la que se pertenecía y, con posterioridad, el nivel económico del portador.

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Según la costumbre antigua, heredada de los etruscos, los ricos patricios llevaban en la mano derecha una sortija de hierro. Durante la República, el anillo de oro se reservaba para ciertas ocasiones y personas. Los enviados al extranjero en una embajada llevaban un anillo de oro como muestra de su dignidad, pero una vez de vuelta lucían el de hierro otra vez. Los nobles con puestos oficiales y sus descendientes masculinos tenían el privilegio de lucir el annulus aureus desde el 321 a. C. y los caballeros (equites) desde el 216 a. C. Cuando se produjo la tercera guerra púnica los tribunos militares tenían ya el derecho a llevarlo. Augusto, según Dión Casio, otorgó el derecho a llevarlo al médico que consiguió curarle, Antonio Musa. El emperador Septimio Severo, en el año 197 d. C., permitió a todos los soldados llevar anillos de oro con lo que dejó de ser un signo de mérito social. A finales del Imperio todos los ciudadanos libres podían llevar un anillo de oro, los libertos uno de plata y los esclavos uno de hierro.

La función asignada principalmente al anillo en su origen fue la de sello para firmar documentos oficiales y privados.

Él (Augusto) les dio (…) Con este fin recibieron un anillo con el que podían firmarlas otra vez, ya que había hecho duplicar el sello que usaba, cuyo diseño era una esfinge en los dos. No fue hasta más tarde que hizo grabar su propia imagen en su sello,(..)” (Dión Casio, LI, 3)

Pero también hay testimonios de su uso como recipiente de veneno para quitar la vida propia o ajena. Plinio recoge en su Historia Natural que el guardián del templo de Júpiter Capitolino se suicidó con el veneno de su anillo para evitar ser torturado, cuando 2000 libras de oro fueron robadas de un compartimento secreto dentro del trono de Júpiter durante el tercer consulado de Pompeyo el Grande.

 

Bulla


De origen estrusco y conocida también como 
Etruscum aurum era opinión extendida en Roma. Plutarco se hace eco de una leyenda en la que la valentía de Tarquino, aún muy niño, le valió de su padre una distinción honorífica consistente en una bulla de oro. También Plinio remonta el origen a Tarquinio Prisco, que recompensó a su hijo, aún con la toga praetexta, con una bulla áurea por haber matado a un enemigo.

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Inicialmente la bulla era privilegio de los jóvenes patricios cuyos padres hubieran sido magistrados con distinción curul. Solo después de la Segunda  Guerra Púnica se permitió su uso a todos los recién nacidos de origen libre. La bulla era el primer regalo que un padre hacía a su hijo. Era metálica: de oro, la de los hijos, de los patricios; de plata, cobre o bronce, e incluso a veces de cuero, la de los hijos de los plebeyos o de libertos. La gente muy humilde se limitaba a llevar por bulla un nudo en el cinturón.


“Los padres (…) les distribuía premios y les regalaba aquellos collares que los romanos llaman bullas.” (Plutarco, 14, Vida de Sartorio)

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Servía también para protegerse de las maldiciones y del mal de ojo que, sin duda alguna, les dirigían sus enemigos; e incluso fue usada por los cristianos, tradición que hoy en día aún pervive.

 

Fibula

 

La fíbula es un objeto metálico diseñado para sujetar las prendas de vestir. Para tal fin posee un mecanismo que le permite abrir y cerrar múltiples veces, y abrir lo suficiente como para ensartar las ropas cómodamente y cerrar de forma segura para mantener lo sujetado, pudiendo ser accionada cuantas veces se necesite. Un resorte relaciona la aguja que engancha la prenda y el arco que mantiene la tensión y aporta el sistema de cierre. El componente estético recae también en el arco. 

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Además de ser un objeto de uso cotidiano y un adorno, la fíbula tenía un valor simbólico, dado que las figuras y formas representadas en su diseño podían significar los gustos, el rango militar o la pertenencia del dueño a la élite ecuestre o guerrera. Se han hallado fíbulas con escenas de caza, de gladiadores luchando y de temas heroicos y mitológicos. La clámide y el paludamentum de los militares (capas) solían asegurarse con una fíbula en el hombro. 

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