Según datos de la Sociedad Española de Medicina Estética, las personas mayores de 45 años representan hoy entre el 28% y el 38% de los pacientes de medicina estética en España. El Dr. Diego Prada, médico estético de Clinica Dorsia, analiza desde la consulta qué cambios se producen en el rostro a partir de los 50 y qué abordajes se adaptan a cada caso.
El interés por la medicina estética entre mujeres a partir de los 50 tiene una lectura clínica concreta. Desde la consulta, el Dr. Prada describe qué busca hoy ese perfil de paciente y por qué el abordaje exige partir siempre de una valoración individual.
A partir de los 50, el rostro cambia en profundidad. Se modifica la calidad de la piel, desciende la producción de colágeno, los tejidos pierden firmeza, cambian los compartimentos grasos y se producen modificaciones en la estructura ósea. “El envejecimiento se viene dando en distintas capas, no solamente va envejeciendo la piel”, señala Prada. Por eso, insiste, la evaluación individual es siempre determinante. “Hay que evaluar a cada una de las pacientes, no todas las pacientes envejecen igual”.
En Clinicas Dorsia, ese principio de individualización orienta la elección de cada abordaje. Para este segmento de edad, la valoración parte siempre de qué ha cambiado en cada rostro concreto y qué puede mejorar de forma natural y progresiva. Lo que sí comparten muchas de estas pacientes, apunta Prada, es el tipo de resultado que esperan al salir de la consulta: un rostro descansado y reconocible, el suyo propio.
Cómo aborda Clinica Dorsia el envejecimiento facial
Los neuromoduladores son el primer tratamiento que señala el especialista, especialmente indicados en el tercio superior del rostro, donde la contracción muscular contribuye directamente a la formación de arrugas. El objetivo es suavizar las líneas de expresión manteniendo la capacidad expresiva del rostro. “Sin duda en primer lugar mencionaría a los neuromoduladores, es lo que más buscan para tratar ese tercio superior”, apunta Prada. Bien indicados, también contribuyen a un aspecto de mirada más descansada y abierta, aunque la valoración previa de cada caso, incluyendo el peso de los párpados, es determinante para decidir zonas y dosis.
Para pacientes que se acercan por primera vez a la medicina estética y buscan un resultado discreto, el Dr. Prada señala los estimuladores de colágeno. Su función es trabajar la calidad interna de la piel de forma progresiva, favoreciendo la redensificación sin aportar volumen inmediato. “Son procedimientos que son muy sencillos, que no van a dar volumen, sino a redensificar la piel, volver a darle ese aspecto sano y de manera progresiva”, explica. Esa progresividad forma parte del atractivo para este perfil de paciente: “Las pacientes a veces no buscan ver un cambio de la noche a la mañana, sino que buscan un cambio en el tiempo que sea progresivo y que no sea un efecto inmediato”.
El ácido hialurónico mantiene un papel relevante, aunque su forma de aplicación ha evolucionado. La tendencia que describe el especialista de Dorsia pasa por estudiar primero dónde se ha perdido soporte y cómo recuperar la estructura facial, antes de decidir el producto y la zona de aplicación. “Es poder escoger el ácido hialurónico correcto para el lugar correcto en la paciente correcta”, resume Prada. Antes, el surco nasogeniano se rellenaba directamente. “Eso se ha dejado de hacer, y ahora para reacomodar el surco nasogeniano buscamos irnos a la estructura de la cara”, añade.
Junto a los abordajes sobre estructura y volumen, existe una demanda creciente de tratamientos orientados a mejorar el aspecto superficial de la piel. El Dr. Prada menciona el plasma rico en plaquetas y los skinboosters como opciones que aportan luminosidad y vitalidad. “Son tratamientos que nos van a dar un muy buen resultado, pero como complemento, para darle brillo a la piel y darle como tal ese extra para que la piel se vea sana”. La valoración individual determina también la incorporación de tratamientos como la radiofrecuencia o determinados láseres, cuya indicación depende del fototipo y las necesidades concretas de cada paciente.
El resultado que define hoy la medicina estética
Si hay una idea que atraviesa el análisis del Dr. Prada es que el objetivo ha cambiado. El resultado deseable ya no es que los demás identifiquen que se ha hecho algo. Es exactamente lo contrario. “La mejor medicina estética no es la que es muy notoria, es la que la gente te ve y te dice: ‘Oye, te veo bien’”.
Una filosofía que, en la práctica, orienta tanto la elección del tratamiento como la forma de aplicarlo, partiendo siempre de la paciente concreta, de cómo envejece, de qué necesita y de qué resultado espera encontrar cuando se mire al espejo.
Sobre Clinica Dorsia
Clinicas Dorsia nace en 2002 con un único propósito: conseguir que sus pacientes puedan expresar su visión única de la belleza a través de tratamientos innovadores, adaptados a sus necesidades y a su día a día. Más de 20 años después, y con más de 150 clínicas en España y Portugal, sigue siendo líder nacional en medicina y cirugía estética, un posicionamiento respaldado por reconocimientos como el galardón Mejor Servicio del Año® 2026 en la categoría de Clínicas de Medicina Estética, que avala la calidad, innovación y excelencia en la atención al paciente que caracterizan a la compañía. Como parte de su compromiso con el bienestar integral de las personas, el grupo cuenta también con Clínicas Origen, su división especializada en psicología, que ofrece acompañamiento profesional para cuidar la salud mental y emocional de sus pacientes.
