Una tragedia que acabó con las Veladas Marítimas

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La Feria de Verano de Cartagena, que duraba desde el 25 de julio hasta el 15 de agosto, se celebraba en la Plaza de la Merced desde mediados del siglo XVIII.

En 1851 se trasladó al solar que dejó el monasterio franciscano (que luego se transformaría en la Glorieta de San Francisco), y a partir de 1887, se ubicaría en el Paseo del Muelle, dándole más esplendor por su situación en el exterior del recinto y realzándola con el alumbrado de gas, y más tarde el eléctrico.

Durante la Feria, Cartagena se llenaba de forasteros y todas las fondas estaban completas. Eran días en que la casa se llenaba de familiares venidos de fuera. Los tranvías, primero de sangre y más tarde eléctricos, establecían servicio especial durante las fiestas, para que los vecinos de los Barrios de Extramuros (Los Dolores, San Antón y el Barrio Peral) no faltaran.

Tardes de toros, regatas a remo, fiesta en el puerto durante todo el día, batallas de flores, comerciantes de todo el país promocionando sus productos, alegres gentes paseando y llenando las terrazas de los bares colindantes, “Diana Militar” (conciertos de bandas de música militares).. pero, sin duda, una de las mayores atracciones era la “Velada Marítima”, que se celebraba la noche de Santiago, el 25 de Julio.

Se trataba de una cabalgata nocturna por mar, compuesta de dos barcazas, transformadas en “carrozas” cuidadosamente adornadas y, desde 1901, iluminadas con luz eléctrica. Hacía su recorrido por la dársena del Puerto hasta Santa Lucía, donde se procedía a su recogida.

Se realizó, de manera irregular, entre los años 1896 y 1972 y llegó a tener una gran repercusión a nivel nacional, por su espectacularidad y por su marcado carácter modernista.

El 25 de Julio de 1972, fue la tragedia quien puso fin a este espectáculo marítimo. Según la mayoría de hipótesis, un exceso de aforo en la embarcación “Río Tajo”, provocó que la estructura se viniera abajo, acabando con la vida de 10 personas de las 97 que iban abordo.

Hay quien aún sigue soñando con ese crujir de madera, las luces flotando en el agua y los gritos atemorizados que provenían del mar sumido en la oscuridad.
Historia de Cartagena