Una tesis de la UPCT desarrolla un hormigón ligero y sostenible utilizando plástico y corcho reciclado

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El material ha superado las pruebas de resistencia y ha obtenido muy buenos resultados en cuanto a durabilidad a pesar de su baja porosidad

La doctoranda de la Universidad Politécnica de Cartagena (UPCT) Eva María Sánchez García defendió su tesis junto a dos cilindros de hormigón ligero que ha desarrollado durante su investigación doctoral y que han demostrado su viabilidad técnica al superar las pruebas de resistencia y durabilidad realizadas primero en laboratorio y posteriormente en la planta cementera de Cementos la Cruz, que conjuntamente con CDTI financió el proyecto en el que se enmarca la investigación.

El hormigón desarrollado por la UPCT tiene una densidad de 1.800 kilogramos por metro cúbico, 700 menos que el tradicional, lo que es de gran utilidad para aligerar la estructura de los edificios, disminuyendo así los daños de los terremotos, “pues los sismos ejercen sobre el edificio una aceleración debida en gran parte al peso del propio de la estructura”, señala la investigadora, resaltando que estructuras más livianas son más sostenibles y económicas, pues “se necesita menos de todo”.

Para reducir el peso del hormigón, la investigadora y su director de tesis, Carlos Parra Costa, han sustituido casi la mitad del volumen de grava y arena por plástico reciclado y corcho desechado por la industria agrícola. La inclusión de áridos reciclados es la novedad que aporta la tesis respecto a otros hormigones ligeros para uso estructural.

Los hormigones ligeros (con menos de 2.000 kg/m3) suelen tener carencias en cuanto a resistencia y durabilidad para soportar cargas estructurales de las edificaciones. “Nuestro hormigón ligero supera la resistencia a compresión de 25 megapascales a 28 días, el límite que marcan las legislaciones de la Unión Europea y Estados Unidos”, remarca Sánchez García, apuntando además que el material ha conseguido “muy buenos resultados, por encima de los esperados, en durabilidad, gracias a que su baja porosidad lo hace menos vulnerable al agua y otros agentes nocivos”.

La investigación, realizada en el Grupo de Investigación de Ciencia y Tecnología Avanzada de la Escuela Técnica Superior de Arquitectura y Edificación dentro del Programa de Doctorado en  Tecnología y Modelización en Ingeniería Civil, Minera y Ambiental de la UPCT, contó con financiación del Ministerio de Industria a través del programa CDTI (código de proyecto IDI-20141102) y de la empresa Cementos La Cruz, en cuya planta cementera se realizaron las pruebas industriales.