Un estudiante de Industriales lanza el prototipo a escala de un cohete diseñado por él en sus ratos libres

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primera vez que David Lancis de Paula se visualizó diseñando un cohete fue cuando SpaceX lanzó el Falcon Heavy. Desde entonces, este estudiante de segundo de Ingeniería Mecánica, se introdujo en el mundo aeroespacial. “Empecé a estudiar la composición de los motores de los cohetes, su aerodinámica, toda la ciencia y la Física que lleva detrás un lanzamiento, como el centro de masas”, afirma. Tenía muy claro que la Ingeniería le puede abrir puertas para alcanzar su sueño. Y eligió la Escuela de Industriales de la UPCT. Ahora, en sus ratos libres, este futuro ingeniero, se lanza a diseñar y construir a escala sus propios prototipos reutilizables. Ya ha lanzado uno, el K9 V1.0.

 

Para David cualquier momento es bueno para apuntar los conocimientos que va adquiriendo. Va tomando notas en su portátil. En uno de sus numerosos apuntes aparecen fórmulas como: Px= Pcosφcosψ;  Py=Psinφ; Pz= Pcosφsinψ. Éstas son un ejemplo de definición de la dirección en tres dimensiones y del espacio por dos ángulos de orientación.

 

La vida de David Lancis, que vive en La Unión, está vinculada a la Ingeniería y a la UPCT. Se agolpan en su memoria recuerdos de su infancia ligados a la Física. Su tío, ingeniero químico, le contaba relatos de Física, como el gato de Schrödinger, la teoría de cuerdas, el Big Crunch, entre otros.

Cuando cursó Bachillerato de Investigación en el IES  Isaac Peral, de Cartagena, hizo un trabajo que llegó a presentar con el profesor José Luis Serrano, del área de Ingeniería Química, en un congreso de divulgación científica celebrado en Cádiz en 2017. En esa época,  David también compitió en las olimpiadas regionales de Matemáticas y de Biología.

 

Este estudiante, después de adquirir conocimiento de forma autodidacta, comenzó el pasado año a diseñar su propio cohete. Desde entonces ya ha proyectado dos y hace unos días ha lanzado una de ellas.

 

Ahora trabaja en su tercer prototipo. Su objetivo es ponerle un giroscopio en el motor, un paracaídas autónomo, un altímetro y un diseño de plataforma motorizada con servos, impresión 3D y arduino para evitar que el cohete pierda el equilibrio antes del momento de despegue.

 

Para lanzar su primer cohete, ha estado más de un mes buscando  un lugar seguro, que cumpla todos los requisitos legales.

El prototipo mide 95 centímetros y pesa 390 gramos. Para lograr ese pesó utilizó material de impresión 3D, diseñado por él.  Alcanzó una altura de 14 metros.

 

Hizo un directo en Twitch. Ahora construye otro prototipo en su habitación, que ya se le va quedando pequeña.

 

Además de estudiar  y de introducirse en el mundo de los cohetes y de las naves espaciales, David, saca tiempo para trabajar de camarero los fines de semana para  reunir dinero con el que pagar los materiales de los cohetes y sus estudios universitarios en la UPCT y, así, alcanzar su objetivo.

 

En un futuro no muy lejano, dentro de unos pocos años, se visualiza como un emprendedor. “Quiero montar mi propia empresa de cohetes reutilizables. Ya tiene nombre: Skygate”, afirma con mucha seguridad.