Un seminario del ISSL señala los principales riesgos de la exposición al ruido en el trabajo

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FOTO/ Imagen del seminario del ISSL que ha abordado hoy la exposición al ruido en los entornos laborales

Además de la pérdida de audición, los altos niveles de ruido pueden desencadenar trastornos del sueño, irritabilidad y fatiga

Personal aeroportuario, trabajadores de la madera, obreros o jardineros, entre los profesionales con mayor exposición a la contaminación acústica

Un seminario del Instituto de Seguridad y Salud Laboral (ISSL) ha señalado hoy los principales riesgos de la exposición excesiva al ruido en el trabajo, así como las medidas para prevenir sus efectos. La jornada ha estado dirigida a técnicos de prevención de riesgos laborales de empresas y organismos de la Región.

El riesgo de pérdida auditiva empieza a ser significativo a partir de un nivel equivalente diario de 80 decibelios, que puede lesionar terminaciones nerviosas del oído a largo plazo. Sin embargo, este no es el único efecto de esta exposición, ya que, según se detalló en la jornada, también puede provocar problemas respiratorios, cardiovasculares o digestivos.

Igualmente, los altos niveles de ruido pueden desencadenar trastornos del sueño, irritabilidad y fatiga. El ruido también hace que descienda el nivel de atención del trabajador e incrementa el tiempo de reacción frente a estímulos externos, lo que trae consigo un mayor número de errores y una mayor propensión a los accidentes laborales.

La exposición al ruido se produce en prácticamente todos los sectores de actividad, y por tanto el grupo de trabajadores expuestos es muy numeroso. Entre los profesionales que pueden tener mayor exposición al ruido se encuentran el personal aeroportuario (debido principalmente al ruido provocado por los aviones en sus maniobras de despegue y aterrizaje); trabajadores de la industria de la madera  (contaminación acústica producida por sierras y taladros); obreros de la construcción (martillos neumáticos) o jardineros (desbrozadoras y cortacésped).

La directora general de Diálogo Social y Bienestar Laboral, Manuela Marín, destacó que “el ruido sigue siendo actualmente uno de los agentes físicos que con mayor frecuencia se presenta en el entorno laboral. Por este motivo, el grupo de trabajadores expuestos a este contaminante es muy numeroso, y los daños para la salud derivados pueden ser importantes, si no se evalúa el riesgo correctamente y se lleva a cabo una actividad preventiva adecuada y eficaz”.

La evaluación de los riesgos derivados de la exposición al ruido requiere un buen conocimiento de la normativa legal, de los principios físicos y de los equipos de medida utilizados. Para determinar los efectos sobre la salud se debe tener en cuenta la intensidad del ruido, su frecuencia y el tiempo de exposición.

Así, la exposición breve a un ruido excesivo puede provocar la pérdida temporal de la audición, con una duración que puede ser desde unos minutos hasta varios días. En cambio, la exposición durante un tiempo más prolongado puede traer consigo una pérdida de audición progresiva y más grave.

Identificar las fuentes de ruido

Cuando se produce una situación de riesgo, la organización debe identificar las fuentes que producen ruido, medir sus niveles y suprimirlas en origen o reducirlas al nivel más bajo posible. Los trabajadores expuestos a un nivel de ruido igual o superior a 80 decibelios deben recibir información y formación relativa a los riesgos derivados de la exposición y el empresario deberá proporcionales equipos de protección individual.

A partir de 85 decibelios establecerá y ejecutará un programa de medidas técnicas y organizativas. Especialmente se debe barajar el uso de otros métodos y equipos de trabajo que presenten menor emisión de ruido; la disposición de los puestos de trabajo; que los trabajadores utilicen correctamente el equipo; la reducción del ruido por medio de pantallas, recubrimientos con materiales acústicamente absorbentes, o la limitación de la duración y la intensidad de la exposición mediante una organización diferente de la actividad laboral.

El ISSL celebra estos seminarios para la mejora de las condiciones de trabajo, la reducción de la siniestralidad y la promoción de la cultura preventiva en los entornos laborales. Este organismo se encuentra adscrito a la Dirección General de Diálogo Social y Bienestar Laboral, que a su vez depende de la Consejería de Empleo, Investigación y Universidades.