Trono de estilo Cartagenero
Te habrás dado cuenta que la Semana Santa de Cartagena va mucho más allá de los días enmarcados entre el Viernes de Dolores y el Domingo de Resurrección. Es mucho más que eso: es tradición, folclore, patrimonio, historias, fe y devoción todo combinado a la perfección. Y es muy posible que hayas caído en la cuenta que el vocabulario, los nombres de los elementos que tradicionalmente en otros lugares poseen la misma forma, en Cartagena cambia. Tal vez por su arraigo al mundo militar, tal vez por esa devoción tan especial que en esta tierra crece y crece o tal vez por la misma tradición oral que con otros términos ayudaban a entender lo que la gente veía en las calles. Ejemplos hay cientos: el nazareno se conoce como capirote, los caramelos son sepulcros (por su forma rectangular), las cofradías son agrupaciones…y los pasos se denominan tronos. El motivo es dar mayor relevancia a la imagen que hay encima de ellas. En los primeros años eran imágenes de Jesús y María, elevados a los altares divinos, presentando al Mesías como Rey de Reyes. Por lo que la conclusión es clara, si estamos representando al Rey del universo debe estar en su trono, por lo que es normal que se le denomine esta manera cuando va cualquier imagen en un paso. Además de esto, muchos van recargados con elementos vegetales y la madera en pan de oro, recordando pues la estructura de un trono real.
No sólo cambia el nombre sino también la ejecución de la obra, en madera, y generando un tipo de paso (trono) tan característico y diferente que adquiere por sí mismo un lugar dentro de la diversa tipología de tronos. Existe el trono en andas como es el caso del Cristo del Socorro (Cofradía del Socorro), el trono de grupos escultóricos eminentemente rectangular como el Paso de la Santa Cena (Cofradía California), tronos que recrean elementos de una iglesia como la sídone de la Agrupación de la Sábana Santa (Cofradía Marraja) y de estilo más vanguardistas como es el trono del Santo Amor de San Juan, también de la cofradía morada. La lista es mayor y en ella hayamos el trono de estilo cartagenero que se caracteriza por una doble peana, una más grande que otra, estando la más pequeña en el centro de la composición, siendo el lugar en donde se encuentra la imagen. Es importante remarcar que para ser considerado de “estilo cartagenero”, al menos el original, sólo debe de haber una imagen. Sin apenas motivos decorativos en la estructura la atención debe centrarse en la misma talla ya sea Jesucristo, la Virgen María o algún Santo. Es efecto óptico va a ser realzado por los elementos que le darán vida al paso: las cartelas. Canónicamente deben de haber 8 cartelas (4 + 4) en cada esquina que serán los lugares en donde se colocará la iluminación y el adorno floral. El número no es casual pues representa el infinito, la eternidad y la unión del Universo, los cuatro hemisferios descritos por San Isidoro en sus “Etimologías” y de la Tierra, los cuatro punto cardinales.
En ocasiones pueden ponerse 2 cartelas más a los lados del trono o algún adorno en el frente del mismo y a los pies de la imagen, como sucede con “La Barriga” del trono de la Virgen del Primer Dolor o El Gallo del trono de San Pedro, ambos de la cofradía encarnada.
Como ejemplo por antonomasia de este tipo de trono, pues es el que da origen a la tipología, nos centraremos en el Trono de San Juan Evangelista de la Cofradía California. Diseñado por el arquitecto Carlos Mancha, quien a la postre, sería Hermano Mayor de la Cofradía, fue realizado por el también californio y escultor Francisco Requena. Su primera participación fue en la Semana Santa de 1879 y, junto con el trono de la Virgen, del mismo estilo y también estrenado ese año, fue el más aclamado por el pueblo de Cartagena.
En el Eco de Cartagena del 17 de abril de 1879 se puede leer, del puño de Manuel González Fuerte lo siguiente:
“(…) De estilo enteramente nuevo, en él se ve hermanado admirablemente los primores del arte y lo más exquisito del buen gusto. Consta de dos elevados cuerpos. En el frente del primero se ve el Cordero sobre el Libro de los Evangelios; en el segundo un Águila de delicada escultura, admirablemente animada, y sobre ésta la imagen del Discípulo Amado (…)”
“(…) [las cartelas] destinado a sustentar multitud de bombas del mejor gusto, es también de nueva forma; sin más que ligeros adornos de exquisita flor menuda blanca, de modo que se permite apreciar el precioso tallado del trono hasta en sus más escondidos detalles (…)”
Como dato anecdótico apuntar que muy pocos años antes aparece en el mismo medio de comunicación y por primera vez el apelativo de “californios”; será el 1 de febrero de 1876 aunque es muy probable que se usara mucho antes. En palabras de Carlos Ferrándiz la ornamentación tan ostensible de estos tronos fue relacionada con el descubrimiento de las minas de oro de California, motivo por el cual La Unión, con su Sierra Minera, era conocida como Nueva California. Muy posiblemente fuera usado de forma jocosa y ridícula, dando a entender que quien pertenecía a esta hermandad era un nuevo rico, como señala el excronista californio Rafael del Baño Zapata.
La próxima vez que veas en sus respectivos tercios a esta agrupación1 comprobarás que todos sus integrantes, desde el primer nazareno hasta el mismo trono arrancan a la vez y se detienen al mismo tiempo y, del mismo modo, ocupan toda una calle con el objetivo que se pueda apreciar en perspectiva y por todos los espectadores la magnitud del paso al ritmo del tambor.
Escrito por Santi García
