¿Cómo se garantiza la seguridad digital?

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Durante la Guerra Fría, la Agencia del Departamento de Defensa de los Estados Unidos lanzó Arpanet para favorecer las comunicaciones entre las principales universidades del país. Aunque la importancia del precursor de Internet fue inmediatamente evidente, era difícil predecir que revolucionaría para siempre el destino de la humanidad.

 

Con el tiempo, resultó que esta innovadora tecnología podría ser utilizada para fines que iban mucho más allá de los puramente militares. Hoy en día, el éxito de la World Wide Web es tal que 4.950 millones de personas – el equivalente al 62,5% de la población mundial – la utilizan para informarse, intercambiar opiniones, entretenerse, hacer compras y trabajar, entre otros.

 

Sin embargo, es preciso subrayar que, además de innumerables ventajas, la expansión del Internet ha contribuido también a un aumento exponencial en el número y el tipo de amenazas y estafas perpetradas contra sus usuarios. Una vez que se haya aclarado lo que se entiende por seguridad digital, se pondrá la atención en algunos comportamientos que sería oportuno tener cada vez que se frecuenta la red, para así evitar ser víctima de episodios desagradables.

 

¿Qué es la seguridad digital?

También conocida como ciberseguridad, la seguridad digital es la disciplina o el campo que se ocupa de proteger la información personal y financiera de particulares y empresas. En otras palabras, se trata de un proceso o práctica encaminada a proteger las infraestructuras de red, los dispositivos móviles, los sistemas y los programas informáticos de los delincuentes que desean obtener algún tipo de beneficio en detrimento de los usuarios.

 

Entre los delitos más comunes cabe citar, a título de ejemplo, el phishing, el pharming, el spamming y el cracking. Aunque estos se llevan a cabo de manera diferente, tienen en común el objetivo de apropiarse del dinero de aquellos que caen en la trampa.

¿Qué factores favorecen la seguridad informática?

Para evitar incurrir en cualquiera de los problemas expuestos anteriormente y, por lo tanto, poner en riesgo los ahorros y la propia identidad, se debería siempre tener cuidado con las acciones que se realizan cuando se accede al Internet a través de una computadora, un teléfono inteligente o una tableta. A este respecto, se recomienda en particular:

  • Prestar atención a la barra de navegación. Además de las páginas favoritas, cada día se consultan también contenidos desconocidos y potencialmente peligrosos. La primera regla para mantener alejados a los atacantes es comprobar que la url que aparece en el navegador esté precedida por el icono de un candado, comience por https:// y no tenga un dominio sospechoso.
  • Hacer compras solo en sitios de confianza. Si es necesario tener precaución cuando se visita una página web, lo es aún más cuando se decide realizar compras o disfrutar de un juego en uno de los muchos casinos disponibles en línea. En la actualidad existe una gran cantidad de juegos en línea donde se brinda la posibilidad de realizar pagos para obtener mejores versiones o cuentas con mayor variedad de acceso. Desde sitios de apuestas, casinos hasta videojuegos que te permiten comprar expansiones para mejorar la experiencia de juego, la industria ha mejorado mucho. La lista de Time2play hace referencia a estas cuestiones y puede ser de ayuda para elegir sitios seguros.
  • Elegir contraseñas seguras. Aunque pueda parecer un consejo trivial, este sigue siendo uno de los puntos débiles de muchos usuarios. Para mantenerse a salvo en todo momento, se aconseja no compartir las propias contraseñas con nadie, actualizarlas periódicamente y elegir una diferente para cada servicio al cual se accede.
  • Instalar un bloqueador de publicidad. Complementar el navegador que se utiliza con esta herramienta hará que las ventanas emergentes y los anuncios molestos sean solo un recuerdo lejano. De esta manera, no sólo se acelerará la navegación, sino que también se reducirá al máximo el riesgo de ser redirigidos a páginas capaces de infectar los dispositivos con formas de malware  como el ransomware y el spyware.
  • No proporcionar datos por correo electrónico. Debido a sus características intrínsecas, el e-mail es la forma de comunicación más propicia para favorecer la difusión de una técnica de suplantación de identidad conocida como phishing. Haciéndose pasar por una empresa de confianza, los ciberdelincuentes no tienen problema en convencer a las personas de hacer clic en enlaces que los llevan a sitios falsos en los que terminarán proporcionando su nombre de usuario y contraseña.
  • Instalar un antivirus. En línea están disponibles muchas alternativas de calidad, tanto de pago como gratuitas. Sin embargo, después de elegir el software más adecuado para satisfacer cada necesidad, es recomendable no olvidarse de actualizarlo frecuentemente, ya que las versiones más recientes suelen ofrecer un mayor nivel de protección. 
  • Adquirir un cortafuegos. La instalación de software y hardware de firewall bloquea los intentos de acceso a una red privada de usuarios no autorizados o verificados. Por cierto, cabe destacar que, al no ser capaz de identificar amenazas provenientes de fuentes de almacenamiento externo como las memorias USB, este sistema no es una alternativa a un antivirus sino más bien su complemento.

 

El rol de la seguridad digital, en resumen

La llegada del Internet ha contribuido a dar forma a una vida completamente diferente – y sin duda más cómoda – a la que se estaba acostumbrado hasta la primera mitad del siglo XX. Sin embargo, para tener acceso a todas sus ventajas, hubo que hacer concesiones, sobre todo en términos de seguridad.

 

Como se ha visto, con el paso del tiempo se ha asistido a un aumento exponencial de los delitos informáticos cometidos contra quienes navegan por la web. Afortunadamente para los usuarios, los métodos de prevención hoy disponibles permiten tener a la distancia cualquier tipo de amenaza y estafa que podría poner en peligro nuestra incolumidad.