“Perder la oportunidad”, no hay mejor futuro que tener trabajo

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Centro Comercial Las Dunas de Cabo de Palos

 

PERDER LA OPORTUNIDAD

 

Convendrán conmigo en que el urbanismo de un pueblo es el planeamiento del crecimiento futuro y por tanto, del trabajo de sus gentes. Supongo que el ejemplo del centro comercial de Las Dunas de Cabo de Palos que les traigo no será el único, pero este es el que me pilla mas cerca. 

Desgraciadamente y en ocasiones, a las personas responsables de tomar  las decisiones no les ocasiona problema alguno decidir a favor o en contra de un proyecto, incluso no decidir nada. La falta de agilidad de la administración para aprobar los nuevos proyectos  se traduce en una escasa inversión y en consecuencia, paro, miseria y emigración. Veinte años son demasiados para sacar adelante un proyecto empresarial que generaría cientos de empleos y, en consecuencia, futuro para un pueblo tan necesitado. En los que se pone en riesgo no solo el empleo, sino la vigencia de los contratos para poder llevarlo a cabo. Como verán, a veces la administración no es un incentivo a la tan necesaria inversión, es un freno.

La crisis económica que está ocasionando esta pandemia será para la mayoría dificil de superar y no podemos permitirnos el lujo de ir poniendo palos a la rueda de la inversión.  Creanme, cada día es mas difícil encontrar un inversor que confíe en nuestra tierra para arriesgar su dinero en un negocio que se presume escaso. Si ademas no se realizan las inversiones públicas tan necesarias en esta zona turística y las privadas se limitan y retrasan hasta el absurdo, la resultante nunca será buena.

Por todo lo anterior convendría exigir a todas las administraciones implicadas la responsabilidad social  de sus decisiones, así como  la agilidad necesaria para el desbloqueo de los proyectos paralizados durante años y que pueden paliar en parte, la ruina económica de una zona turística que está siendo la mas afectada por esta pandemia.  Los ayuntamientos y la Comunidad Autónoma deben facilitar y promover los cambios de uso necesarios con rapidez, eficacia y seguridad, haciendo así factible la inversión y la creación de empleo. 

Arriesgarse a perder una sola oportunidad de inversión por los retrasos que genera la burocracia en esta situación de crisis, seria muy costoso socialmente a la par que irresponsable.  Perder la oportunidad es casi peor que perder el empleo, es conformarse con la mediocridad y no saber que hacer ante la adversidad.

Cuando se crean puestos trabajo todos nos alegramos y nos hacemos responsables si de nosotros ha dependido esa gestión, pero  ¿quien se hace responsable de los puestos de trabajo no creados, de las ilusiones perdidas, de las personas que confiaron en trabajar en su pueblo? ¿Quien devuelve a los  empresarios la ilusión por crear trabajo, riqueza y futuro en esta  zona, después de tantas adversidades? Las administraciones publicas tienen mucho que decir en esta cuestión. Tenemos la obligación de buscar el mejor futuro para nuestros hijos, y que no puedan nunca reprocharnos que no hicimos lo suficiente.  Creanme, no hay mejor futuro que tener trabajo. 

 

 

Diego de Haro