“EL PASAPORTE COVID”, el dominical de Diego de Haro

0

Siempre pensé que las sociedades o parte de ellas aprovechaban las crisis económicas, sanitarias, bélicas o de cualquier otra índole para hacer precipitadamente los cambios sociales que de otra forma hubiesen tardado décadas en llevarse a cabo, a veces con éxitos y otras con fracasos. Nuestra historia rebosa de acontecimientos donde se puede apreciar la dedicación y el esfuerzo que siempre han puesto nuestros gobiernos en sacar partido de la miseria de otros para obtener beneficio propio.

Convendrán conmigo en que esta “nueva normalidad” consecuencia de la crisis sanitaria que padecemos y de la económica que se aproxima, también contiene la oportunidad de generar los cambios que de otra manera no serian posibles o lo serian a muy largo plazo. Esa oportunidad no creo que pase desapercibida para nuestros gobiernos y pienso que será tenida en cuenta para aprovecharla como mejor puedan.

Nos proponen ahora con la excusa sanitaria un “pasaporte covid” que se parece mucho al carnet por puntos del buen ciudadano chino. Pienso que solo es el embrión, poco a poco irá escalando en prestaciones hasta que pronto se convierta en el salvoconducto necesario para poder realizar cualquier actividad humana como viajar, comprar o tener una cuenta bancaria. Ahí estará registrada toda su actividad, hasta la hora en la que se acueste, se levante y con quien. Por la insistencia que ponen desde la tele en sus bondades está claro que es por su bien. Pretenden, en un principio, ayudar a conseguir la inmunidad de rebaño. Dicen que seremos más felices siendo un rebaño, como las ovejas y todo sin preguntarnos.  Al ganado no se le suele consultar nada.

Llegado a este punto recuerdo la frase de una película que creo que encaja perfectamente en este artículo.

Un Anillo para gobernarlos a todos, un Anillo para encontrarlos, un Anillo para atraerlos a todos y atarlos a las tinieblas.

Cambien por favor “anillo” por “pasaporte” y verán su futuro más cerca. La urgencia para salvar a la humanidad es siempre buen pretexto para controlarla… Un pasaporte que limite los últimos reductos de libertad que aun le queden, será una base de datos infinita. El control absoluto de la humanidad.

Los cambios al principio serán sutiles, casi inapreciables, pero con el tiempo Se irá cambiando la forma de entender la relación social, y tendremos una “nueva normalidad” para entender la vida.  Las nuevas palabras que ya se usan, servirán para definir esa “nueva normalidad”.

La desescalada, la huella de carbono, la senda de crecimiento, la España vaciada, el reto demográfico, la movilidad sostenible, el crecimiento negativo. Está claro, van a por todos los que entendemos que el castellano tiene recursos suficientes para expresar sin cambiar nada cualquier matiz o sentimiento, sin recurrir a esas nuevas frases y palabras que nos hacen, como en la novela 1984 de Orwell, un diccionario cada vez más pequeño.

Como sociedad civil hemos de estar atentos y ser críticos mientras podamos, de esos cambios sociales que se avecinan, por si estos no les convencen. Será la edad, pero aún me sigue gustando más la “antigua normalidad” que la nueva que nos avanza la tele.

Hemos de perder la inocencia, madurar como ciudadanos y dudar de los discursos vacíos. Sé que esto no va a solucionar los problemas, pero al menos nos hará más críticos, menos complacientes. Y recuerden, las nuevas ideas y la nueva sociedad civil nacerán de la crítica, nunca de la complacencia.

Para cerrar este artículo tenía pensada una frase de Ortega, pero la mía creo que encaja mejor.

 

La libertad construida sobre la libertad de los demás no es libertad, es la definición más clara de su ausencia.

 

 

 

 

Diego de Haro