“Pan y Circo”, la opinión de Diego de Haro

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Comentarles que algunos de los requerimientos para que se pudiese ejercer como Cónsules o Pretores romanos y acceder así a su puesto en la organización política de su época variaron a lo largo del tiempo, pero una de las condiciones era tener una edad mínima, que aunque fue cambiando, siempre exigía tener cumplidos al menos 40 años, con algunas diferencias de edad que dependían de si los aspirantes eran  plebeyos o patricios.

He de suponer que esto se hacia para que los responsables de impartir justicia en el imperio, tuviesen al menos una edad, que en esa época era mucha, y disponer así de la experiencia necesaria para ejercer el puesto con diligencia, sabiduría y rectitud.

 

Para un líder político de hoy, la experiencia no es valorada de la misma forma. Vale mas una joven foto en el perfil de twitter que toda la sabiduría acumulada por los años. Al menos en España, donde pasados los 40 deben ir pensando en otro oficio mas acorde a lo avanzado de su edad.

 

Panem et circenses. Pan y circo, decía Décimo Junio Juvenal, poeta latino a quien la historia le atribuye esta frase. Hacía alusión a la costumbre de los emperadores romanos de regalar trigo o entradas al  circo romano con el fin de intentar distraer la atención del pueblo sobre los problemas sociales o conflictos políticos que preocupaban  en su época.

 

Convendrán conmigo en que no hemos cambiado tanto desde ese lejano siglo primero, pleno de hechos históricos que conformaron nuestra vida y nuestra cultura cristiana. Ahora tenemos entierros de famosos futbolistas, reparto de herencias entre famosos toreros y su tonadillera, y sobre todo un virus para que nos distraiga, entre otras cosas, de la realidad política que sucede ante nuestras narices, sin que nos demos apenas cuenta.

 

Los cambios sociales que suponen las crisis, como las guerras y las pandemias, suelen aprovecharse para hacer de prisa lo que en otras condiciones tardarían años en producirse. Nuestra historia rebosa de acontecimientos donde se puede apreciar la dedicación y el esfuerzo que siempre hemos puesto en  sacar partido de la miseria de otros para obtener beneficio propio.

 

Decía John Quincy Adams, (diplomático y político estadounidense 1767) “Hay dos formas de conquistar y esclavizar una nación. Una es la espada. La otra es la deuda“

 

Hoy desgraciadamente… El pan se acaba, y solo nos quedará el circo.

 

Diego de Haro