Convocada por el Movimiento Feminista de Cartagena y colectivos civiles afines, la manifestación, prevista para las 19:00 h bajo el lema “Ante la violencia machista, defensa feminista”, saldrá desde Plaza de España y llegará, como novedad este año, hasta la Asamblea Regional.

Una llamada de atención a los responsables políticos, convertidos en cómplices por su pasividad, una denuncia a los pactos de gobierno locales y regionales, dotación de medios al Pacto de Estado contra la Violencia de Género y mayor protección para las mujeres en situación de vulnerabilidad, entre las principales reivindicaciones de los colectivos feministas.

Cartagena, 21 de noviembre

Representantes de los diferentes colectivos que forman el Movimiento Feminista de Cartagena han ofrecido esta mañana una rueda de prensa en la Plaza del Ayuntamiento. En ella han dado a conocer las diferentes acciones que están llevando a cabo para sensibilizar a la población de cara al próximo 25N, Día contra las violencias machistas, cuando celebrarán, por tercer año consecutivo, una manifestación que este año tomará una de las principales vías de nuestra ciudad.

 

Según cifras oficiales, 1027 mujeres han sido víctimas mortales por violencia de género en España desde 2003; 51 de ellas en lo que llevamos de año. Importante puntualizar el carácter oficial de estas cifras, pues la cuenta se eleva a 90 asesinatos machistas en 2019 si tenemos en cuenta aquellos casos que no se contabilizan por no existir una relación sentimental entre la víctima y su asesino.

 

No obstante, los asesinatos son solo la punta del iceberg de esta lacra social. Porque detrás de todas estas cifras hay vidas segadas, pero también muchas otras destrozadas. Los menores son las víctimas silenciadas de esta violencia estructural contra las mujeres. Desde 2013, 34 menores han sido asesinados como una forma más de violencia de género contra sus madres y 275 han quedado huérfanos. Así mismo, desde 2016 se han registrado en España un total de 134 agresiones sexuales múltiples, 42 solo en 2019.  No hablamos de 134 víctimas, estamos hablando de que en nuestro país hay al menos 471 agresores sexuales.

 

Es teniendo en cuenta el carácter estructural y transversal de esta violencia contra las mujeres, que el Movimiento Feminista de Cartagena, -del que forman parte el Colectivo Feminista Paro Internacional de Mujeres Cartagena y sus Juventudes, la Plataforma Feminista 8 de Marzo de Cartagena y la Asociación Gitanas Feministas por la Diversidad, junto a otros colectivos afines como el Colectivo Carmen Conde, la Fundación Cepaim, el Colectivo Galactyco, la Asociación de la Memoria Histórica y los Yayoflautas, plantea sus reivindicaciones.

 

Reivindicaciones que empiezan por dotar de medios el Pacto de Estado contra la Violencia de Género y la aplicación de todas las medidas del Convenio de Estambul para luchar contra todos los tipos de violencia hacia las mujeres. En materia legislativa es necesaria una reforma del Código Penal que tipifique adecuadamente los delitos sexuales y la eliminación de la Ley de Extranjería que ejerce una doble presión sobre las mujeres migrantes. Es un hecho indiscutible que los fenómenos migratorios afectan de manera distinta a los hombres que a las mujeres y la tendencia hacia la migración femenina ha generado un efecto colateral: el aumento de oportunidades para la violencia.

 

Es urgente que se reforme también la actual Ley de Medidas Integrales contra la Violencia de Género, para que, entre otras cosas, se contabilicen todas las víctimas de violencia machista, independientemente de su relación con el agresor. No incluir, por ejemplo, a las mujeres trans en la ley de VG supone ignorar una realidad, aumentar la inseguridad y borrar la violencia institucional y social que padecen por el hecho de ser y existir. Por este mismo motivo, se reivindica y exige también la aprobación de la Ley Integral Trans para amparar a las personas trans, y en concreto a las mujeres por encontrarse en una situación de especial discriminación. La transmisoginia también es feminicidio.

 

“Nuestra experiencia de lucha nos ha enseñado que la mirada paya a la violencia de género sufrida por las mujeres gitanas continuamente señala la cultura del Pueblo gitano como culpable, una cultura que es vista como más machista.” explican desde la Asociación de Gitanas Feministas, a la vez que puntualizan que “partir del antigitanismo para explicar la violencia, ejerce más violencia sobre las mujeres gitanas y borra el papel de las violencias institucionales y estructurales de raza, clase y género.” 

Por ello, una de las reivindicaciones de este 25N es que se incorpore la perspectiva interseccional de las propias mujeres gitanas y racializadas en el diseño, implementación y ejecución de políticas contra la violencia machista y la creación de espacios protegidos gitanizados libres de machismo y racismo.

Se hace indispensable, también, demandar la financiación y el desarrollo de medidas para la mejora de los derechos laborales y económicos de las trabajadoras, así como el programa de inserción sociolaboral de mujeres víctimas de la violencia machista con el establecimiento de protocolos que garanticen sus derechos laborales. Para lograrlo, se exige la ratificación del Convenio 190 de la Organización Internacional del Trabajo sobre la violencia y el acoso en el mundo del trabajo, donde se reconoce el derecho de toda persona a un entorno laboral libre de violencia y acoso.

 

La precariedad laboral agudiza la brecha de género abocando a la pobreza y a un mayor grado de vulnerabilidad a las mujeres. Vulnerabilidad que se agudiza en las pensionistas. En la actualidad un millón de mujeres de más de 65 años carecen de pensión propia y viven de las migajas de las pensiones de sus maridos. Esto también es violencia, y se llama VIOLENCIA ECONÓMICA.

 

Con todas estas reivindicaciones bajo el brazo y en memoria de todas las víctimas, colectivos y ciudadanos se darán cita en Cartagena el próximo 25N para gritar que “Ni una menos, vivas nos queremos”.