Un año más y estamos igual, pidiendo a gritos que salvemos el Mar Menor porque se mueren los peces, cansados ya de no poder respirar.

 

El Mar Menor se ha convertido en la herramienta favorita de los políticos y los nuestros  están dispuestos a aprovecharla bien. Se afanan en hacerse la foto con cubos de peces muertos, compitiendo entre ellos por  si el mío está más lleno que el tuyo. Se tiran a la cabeza su nombre por si de este desastre pueden sacar algo.

 

Nos dicen que la solución está en ponerse de acuerdo, sentarse y discutir, llegar a un consenso o una nueva Comisión del Mar Menor, y al final un nuevo informe que acabará en breve en la papelera, como los anteriores. Me temo que solo nos quedará la foto y el mensaje en el twitter de este grave problema. Las soluciones están ausentes, y de esto va este modesto articulo, de soluciones.

Convendrán conmigo en que viajar enriquece y este es un claro ejemplo de lo que hacen los demás para solucionar sus problemas. No hace falta ser el más listo, solo hay fijarse un poco y dejar, por un momento, de hacerse fotos de los pies frente al mar y guardar en su cámara algunas de las infraestructuras que ustedes han visto. Recuerdo el desvío del río Turia en la ciudad de Valencia, donde con una infraestructura parecida a la que aquí con urgencia necesitamos, se impidió el daño económico a su huerta y a su ciudad.

 

Entiendo que son escasas las medidas que se proponen con respecto a la protección del Mar Menor, así como a la protección de la gente que vive de su ribera y en su ribera.

 

Como se ha podido constatar por las DANAS ocurridas en los últimos años, y que cada año se repiten con más asiduidad, los tanques de tormentas y balsas de recogidas de aguas procedentes de las lluvias, resultan de todo punto poco efectivos e insuficientes para contener estos episodios de lluvias torrenciales y los arrastres de residuos agrícolas y mineros.

 

No solo hay que drenar el acuífero y rebajar sus niveles, impidiendo así filtraciones de agua contaminada con nitratos al el Mar Menor. Conviene dar una solución definitiva a esos arrastres torrenciales que se producen superficialmente, y que también acaban en el Mar Menor. Materiales de desecho de las históricas minas de La Unión, con sus estériles y balsas a cielo abierto que las rodean.

 

A estos fenómenos hay que sumarles los nitratos y otros productos químicos que se utilizan y se filtran como consecuencia de la agricultura intensiva que rodea el Mar Menor, y que tan necesaria resulta para la economía de la zona y de la Región de Murcia.

 

Entiendo que los proyectos que se prevén pueden resultar escasos y faltos de actualización, debiendo ejecutarse urgentemente y aplicando en consecuencia medidas acordes a los daños que se pretenden paliar.

 

Por todo lo anterior urge la realización de un canal de drenaje con capacidad suficiente para recoger las aguas subterráneas y las superficiales,  que canalice los excedentes del acuífero. Que transcurra paralelo a la autovía, desde Cabo de Palos hasta su desembocadura en el Mediterráneo a la altura de El Mojón de San Pedro del Pinatar. Mar Mediterráneo donde vierten todas la ramblas de la Región de Murcia. Que circunvale el Mar Menor, con suficiente profundidad y amplitud. Que recoja y canalice los episodios de avenidas torrenciales de agua, que se repiten todos los años, evitando así la entrada de agua dulce en el Mar Menor. Colocando depuradoras, si se considera necesario, para el tratamiento y reutilizaron de las aguas recogidas y así poder usarlas para los regadíos de la agricultura.

 

Si a todo lo anterior le unimos un correcto control de las Golas que  permita la normal circulación y renovación del agua dentro del Mar Menor y si se ayuda a regenerar la fauna marina, el problema estaría resuelto.

 

Algunos se empeñan en defender nuestro Mar Menor impidiendo la renovación del agua, manteniendo la postura de no abrir las Golas, argumentando el negativo cambio para el ecosistema que esta acción conllevaría… Yo me pregunto si están hablando de defender este ecosistema muerto. El de los peces muertos en la orilla, el de las aguas verdes y sin oxígeno y seguir haciendo caros informes que justifiquen seguir así, sin hacer nada.

 

Este canal separaría físicamente la zona agrícola de la turística. Cuando dos niños no se llevan bien y se pelean en el patio del colegio lo más adecuado es separarlos físicamente, aunque sean hermanos, como también lo son el Campo de Cartagena y el Mar Menor.

 

Entiendo que con estas medidas se solucionaría en breve los problemas de contaminación del Mar Menor, sin politizar soluciones y haciendo a nuestro querido mar compatible con la necesaria actividad agrícola del campo de Cartagena, y la del turismo de los pueblos de la ribera del Mar Menor.

 

Las posturas radicales hasta ahora solo han servido para hacer política con el estado del Mar Menor. Ahora es el momento de los políticos valientes que no precisen tantos informes con los que cubrirse la espalda y dejar pasar el tiempo. Necesitamos políticos que prefieran pasar a la historia a pasar inadvertidos. Hay que tomar decisiones urgentes de una vez, así al menos tendríamos la oportunidad de luchar por la supervivencia.

 

Es probable que algunos no entiendan el título de este artículo de opinión, pero he de decirles que en la película de James Bond “El Mañana Nunca Muere” el protagonista, Pierce Brosnan, dice una frase que me hizo reflexionar, y espero que a ustedes les ocurra lo mismo. “Hoy en día publican cualquier cosa”

 

Diego de Haro