Los vecinos de Canteras temen inundaciones en la zona urbana por falta de limpieza en la rambla

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La Confederación Hidrografía del Segura lleva diez años sin la ejecución de trabajos de desbroce y el Ayuntamiento sólo lo hace hasta Sebastián Feringán

 

Dejados de la mano de Dios. Así se sienten los vecinos de Canteras según afirman desde el PCAN ante la falta de entendimiento entre las distintas administraciones. La rambla que lleva el nombre de la diputación corre el peligro de desbordarse a la altura de la población. Su cauce permanece oculto en su totalidad por la vegetación consecuencia de diez años sin que la Confederación Hidrográfica del Segura (CHS) realice trabajo alguno de limpieza. El Ayuntamiento de Cartagena, por su parte, sólo ejecuta la retirada de basura y maleza desde el antiguo Hospital Naval hasta el cruce con la carretera RM-332, frente al concesionario Kia, en los únicos 760 metros que considera zona urbana.

Los residentes que más preocupación muestran tienen sus casas a la orilla de la rambla de Canteras cerca del Colegio Público de Infantil y Primaria Fernando Garrido. También presenta una situación peligrosa el puente de Don Fausto, que sólo tiene uno ojo, un poco más arriba del cauce muy cerca del pabellón de deportes. Los habitantes del casco urbano de la diputación sienten discriminación respecto a los vecinos de la avenida Sebastián Feringán cuyas inmediaciones sí cuentan con trabajos de acondicionamiento de la rambla por parte de la Concejalía de Infraestructuras.

 

“Cuando ocurra una desgracia durante una tromba de agua, todos somos cartageneros por igual. La zona más habitada de Canteras corre hoy en día más peligro que otras partes del municipio donde el Ayuntamiento retira los obstáculos en caso de riada”, indica el secretario general del Partido Cantonal, Celestino García Alfaro.

 

La CHS invirtió, con la ayuda de fondos europeos, hasta 1.600.300 euros en el arreglo de los taludes de la rambla, en ese mismo punto, así como la construcción de dos jardines, a ambos lados del cauce, con juegos infantiles, bancos y mesas de merienda. Esta obra culminó en 2012 y ese mismo año fue recepcionada por el Ayuntamiento. El PCAN añade que fuentes vecinales también muestran su descontento por la mala conservación de esta zona de esparcimiento.