LOS INSECTOS

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                       LOS INSECTOS

 

Se llama entomofagia a la ingesta de insectos, arácnidos o artrópodos en general, como alimento para los seres humanos. Un hábito alimenticio muy extendido en algunas culturas sobre todo de África, Asia y America del Sur. No obstante, en otras es muy poco frecuente.

 

Come insectos, nos dicen todos los días. Son el alimento del futuro. Son sanos, eco sostenibles, no contribuyen sustancialmente al cambio climático, y están dentro de la agenda 20-30, seguro que son buenos, lo dice la tele. 

 

Saltamontes y gusanos  tienen un sabor ligeramente picante pero no por eso menos exquisito. También son baratos de producir. En Ciudad Juarez los consideran un manjar para elegidos. Que ciudad tan exótica. Sin duda uno de los mejores sitios para hacer las fotos de su red social favorita.

 

Está ampliamente aceptado que los insectos proporcionan nutrientes comparables a la carne y el pescado y si lo dice la tele y lo recomienda la FAO será por algo. Seguro que conoce la noticia porque lo ha leído en algún sitio y alguna empresa de verificación de noticias lo confirmará en breve. Los insectos pronto serán parte de la iconografía de la “Nueva Normalidad” junto con el pin redondito y lleno de colores que algunos llevan orgullosos en la solapa, a mi siempre me recuerda a la lona de un circo.

 

Les haremos fotos con el teléfono y se morirá de ganas por hacer un selfie con unas cuantas larvas de grillo moviéndose en su boca.

 

Es posible que alguna repulsa ancestral le quede aún a este alimento tan completo. No se preocupe, tampoco se los podrá usted permitir, porque al incentivo de la superioridad moral de estos bichos le sumaremos un incremento de  precio y por su bien, subirá el IVA del pollo y de la ternera hasta que solo algunos se lo puedan permitir, y solo unos pocos elegidos serán beneficiados con un vale de carne por semana hasta que sienta que es usted un privilegiado. 


Pero no serán solo estos los cambios que esta Nueva Normalidad nos va a traer. También le será imposible vivir en un barrio en el que la  criminalidad sea menor que la de Caracas. Si le roban, le agreden, le violan, ocupan su casa (mejor dicho, se la roban) o tiene la mala suerte de ser asesinado y abandonado cerca de un contenedor en una calle de Cartagena, no aparecerá en los periódicos. Entienda usted que se deberá proteger a los criminales de ese racismo que todos llevamos dentro. 

 

A cambio de todo lo anterior empoderaremos a sus hijos e hijas, si su economía le ha permitido tenerlos. Convendrán conmigo en que los niños y niñas contribuyen al calentamiento global y eso no puede ser bueno, lo dice la tele.

 

Les educaremos para ser déspotas. Aprenderán ciencias imaginarias para que así se rebelen contra los miles de agravios que solo existen en su imaginación, y que la historia, la tradición y la moral hace mucho dejó atrás. Serán los mejores representantes del miedo y fanáticos de todas las causas perdidas. Siempre ofendidos, siempre preguntándose por que a ellos.

También serán expertos en feminismo, ecologismo, veganismo, inclusividad, calentamiento global, sostenibilidad y economía circular que gritarán a todos con el orgullo de un loco. Mientras esperan que el mundo descubra su talento, les servirán de mano de obra barata a los que sí han podido permitirse otra educación distinta a la oficial. El contraste entre sus expectativas y la realidad de su capacidad para enfrentarse al mundo les convertirá en resentidos sociales cargados de odio y amargura. 


Pero seguro que habrá valido la pena, porque su hijo habrá sido educado en un sistema no memorístico, no jerárquico, equidistante, sin notas ni presiones, y también sin resultados… Pero tampoco se puede tener todo. Ese será su sacrificio.

 

Se rescatarán  las empresas con problemas para recuperar la economía y el trabajo. Pero solo a las que se lo “merezcan” dejando vacíos intencionados en el sistema de libre empresa y mercado, restando así calidad a la libertad de crear e invertir en lo que a usted le parezca. Decía el Quijote “la libertad, Sancho, es uno de los más preciosos dones que a los hombres dieron los cielos; con ella no pueden igualarse los tesoros que encierran la tierra”

 

También se eliminará el dinero en efectivo, y como siempre, será por su bien y con el se irá también la poca libertad que le quede. Desde Hacienda hasta el ultimo empleado del banco conocerá todos sus gastos, si usted ha comprado pan blanco o integral, si se ha ido de viaje, a donde y por supuesto  con quien. 

 

Aunque lo digan, no todos somos iguales, algunos no desean nuestro bien ni trabajan para eso, solo el suyo les resulta interesante. Entiendan que revelar el truco haría que éste perdiese su encanto, o peor aún, que usted despierte  del coma y abra  los ojos. Así es más fácil convencerle de que sus impuestos sirven para paliar todas las injusticias de este mundo. 

 

Algunos llevan muchos años vendiéndonos este Nuevo Orden Mundial. Lo hacen desde las tarimas que les ofrece la prensa, la política, el cine o la telebasura y lo hacen sin ningún pudor… Estos son los nuevos chamanes de esta Nueva Normalidad, que ni es nueva ni es normal.

 

Por si alguno de ustedes todavía tiene dudas sobre lo que les hablo, solo tiene que poner la tele y buscar donde se esconden los bichos que hay detrás del escenario.

 

Diego de Haro