El consejero Juan María Vázquez libera una hembra adulta de unos 30-40 años, 78 centímetros y 46 kilos que fue localizada hace una semana en La Azohía
En caso de encontrar una tortuga, se debe mantener una distancia mínima de 20 metros, no colocarse en su campo de visión, no deslumbrarla y avisar al 112
El consejero de Medio Ambiente, Universidades, Investigación y Mar Menor, Juan María Vázquez, observa como el ejemplar de tortuga boba libera tras…
El consejero de Medio Ambiente, Universidades, Investigación y Mar Menor, Juan María Vázquez, observa como el ejemplar de tortuga boba libera tras ser atendido en el CRFS El Valle, gana la playa de Calblanque.
Esta mañana fue liberada en la playa de Calblanque, en Cartagena, la primera tortuga boba que ha sido atendida este año en el Centro de Recuperación de Fauna Silvestre El Valle. Se trata de una hembra adulta, de unos 30-40 años, 46 kilos, 78 centímetros de longitud y 67 centímetros de ancho que fue localizada el pasado 19 de mayo por personal de la almadraba de La Azohía.
El consejero de Medio Ambiente, Universidades, Investigación y Mar Menor, Juan María Vázquez, participó en la suelta del ejemplar, que vuelve al Mediterráneo en una zona “con condiciones óptimas para este tipo de liberaciones”, dentro del Parque Regional de Calblanque, Monte de las Cenizas y Peña del Águila.
Vázquez destacó que “cada tortuga que vuelve al mar es una pequeña victoria colectiva, porque detrás hay aviso ciudadano, coordinación técnica, atención veterinaria y un trabajo constante para proteger una especie vulnerable”. El consejero subrayó que “la Región de Murcia se ha consolidado como ‘Territorio tortuga’, no solo por las actuaciones de recuperación, sino también por los voluntarios, asociaciones, ayuntamientos y profesionales que cada verano están pendientes de nuestro litoral”.
El ejemplar fue detectado nadando en superficie entre las instalaciones de la almadraba. Tras el aviso del personal de la instalación pesquera, fue trasladado a la Cofradía de Pescadores de La Azohía, donde una veterinaria del Centro de Recuperación de Fauna Silvestre realizó una primera valoración antes de su traslado al Centro de El Valle. Aunque no presentaba lesiones ni necesitó tratamiento específico, permaneció bajo control hasta confirmar que podía ser devuelta al medio natural.
Antes de su liberación, la tortuga fue marcada con un microchip subcutáneo, lo que permitirá identificarla en caso de una futura recaptura y seguir mejorando el conocimiento sobre los movimientos y amenazas de esta especie.
El consejero recordó que “la colaboración de pescadores, personal de instalaciones costeras, voluntarios, asociaciones y ciudadanía en general es esencial para que los equipos puedan actuar con rapidez”. En este sentido, añadió que “cuando una tortuga aparece enredada, desorientada o atrapada, cada minuto cuenta, y avisar al 112 es la mejor forma de ayudar al ejemplar”.
La Región, ‘Territorio tortuga’
Desde que existen registros, en 2010, la Región ha liberado 56 tortugas bobas recuperadas en el Centro de Recuperación de Fauna Silvestre El Valle. Desde el inicio del programa ‘Territorio tortuga’, en 2017, han sido 42 los ejemplares recuperados y devueltos al mar. A estas cifras se suman las tortugas nacidas y liberadas en playas de la Región en los últimos años, hasta alcanzar los 263 ejemplares.
Durante 2025, se liberaron 95 tortugas bobas, entre ejemplares nacidos en nidos locales (89) y recuperados (6), lo que convirtió el pasado año en el de mayor número de liberaciones registrado en la Región.
La campaña ‘Territorio tortuga’ se desarrolla cada verano para sensibilizar a la población y dar a conocer el protocolo de actuación ante posibles rastros, nidos o ejemplares en la playa. Desde 2017, gracias a la colaboración ciudadana y a la red de voluntariado, se han identificado 39 rastros de tortuga en la Región y se ha confirmado la presencia de nido en ocho ocasiones.
Las principales recomendaciones en caso de encontrar una tortuga son mantener una distancia mínima de 20 metros, no colocarse delante de su campo de visión, no deslumbrarla con linternas, cámaras o teléfonos móviles y avisar inmediatamente al 112. Si se localizan huellas, no deben pisarse ni alterarse.
La tortuga boba está catalogada como especie vulnerable y sus principales amenazas son la ingestión de plásticos, el enmallamiento en restos de redes o sedales, la captura accidental en artes de pesca, la colisión con embarcaciones y la alteración de playas de anidación.
