“La Perdida de la Inocencia”, la opinión de Diego de Haro

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Siempre pensé que las sociedades o parte de ellas aprovechaban las crisis económicas, sanitarias o de cualquier otra índole para hacer precipitadamente los cambios sociales que de otra forma  hubiesen tardado décadas en llevarse a acabo, a veces con éxitos y otras  con fracasos. Nuestra historia rebosa de acontecimientos donde se puede apreciar la dedicación y el esfuerzo que siempre hemos puesto en  sacar partido de la miseria de otros para obtener beneficio propio.

 

Convendrán conmigo en que esta “nueva normalidad” consecuencia  de la crisis sanitaria que padecemos y de la económica que se aproxima,  también contiene la oportunidad de generar los cambios que de otra manera no serian posibles o lo serian a muy largo plazo, y esa oportunidad no creo que pase desapercibida para nuestros gobiernos, y creo que será tenida en cuenta para aprovecharla como mejor puedan.

 

Últimamente los expertos titulan las noticias de nuestros periódicos, se inventan palabras nuevas y se han constituido en  el recurso anónimo que se suele usar cuando se pretende tirar la piedra y esconder la mano. Para ser experto no se exige conocimiento alguno, te basta con tener la confianza de quien te nombra. Principalmente son personajes desconocidos al servicio de una causa y donde difícilmente y para un observador, se aprecia discrepancia alguna entre el contratado  y el que le paga el sueldo. Por tanto resultan muy útiles  en política para eludir responsabilidades personales. 

 

Los cambios al principio serán sutiles, casi inapreciables, pero con el tiempo se irá cambiando la forma de entender la relación social, y tendremos una “nueva normalidad” para entender la vida.  Las  nuevas palabras que ya se usan servirán para definir esa “nueva normalidad”. Permítanme por tanto que no utilice la palabra “desescalada” porque aunque me gustan, no practico ningún  deporte alpino.

 

La “desescalada”, la huella de carbono, la senda de crecimiento, la España vaciada, el reto demográfico, la movilidad sostenible, el crecimiento negativo…. Está claro, van a por todos los que entendemos que el castellano tiene recursos suficientes para expresar sin cambiar nada cualquier matiz o sentimiento, sin recurrir a esas nuevas frases y palabras que nos hacen, como en la novela 1984 de Orwell, un diccionario cada vez mas pequeño.

Decía Chesterton que “Para corromper a un individuo basta con enseñarle a llamar «derechos» a sus anhelos personales y «abusos» a los derechos de los demás”

 

Como  sociedad  civil hemos  de estar atentos  y ser críticos mientras podamos de los cambios que se avecinan, por si estos no nos convencen. Será la edad, pero aún me sigue gustando mas  la “antigua normalidad”  que  la nueva.  Hemos de perder la inocencia, madurar como ciudadanos y dudar de los discursos vacíos, se que esto no va solucionar los problemas, pero al menos nos hará mas críticos, menos complacientes. Y recuerden, las nuevas ideas y la nueva sociedad civil nacerán de la critica nunca de la complacencia. 

 

En fin, nunca hay que perder la esperanza.

 

 

Diego de Haro