“De la paciencia a la indignación” , la opinión de Diego de Haro

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Hace pocas fechas que vuelvo a leer en la prensa el encargo de un nuevo informe sobre la calidad de las aguas, uno mas.

Ya no recuerdo cuantos van, o se constituye una Comisión de Salvamento del Mar Menor o dos, y así, si tenemos suerte, se anularan entre ellas y obtendremos un empate que justifique al responsable  para no hacer nada.

Igual sucede con los informes. Al final, cada uno matiza los otros pero ninguno resume lo que hay que hacer y se responsabiliza del resultado.

No hacen falta mas informes para concluir que el agua esta marrón, que se ha perdido la vegetación del fondo, que ya no es agradable bañarse en nuestro querido Mar Menor, que de no cambiar y seguir así resultará imposible cualquier actividad económica relacionada con el turismo en la zona.

Poner ejemplos no es lo mío, y mucho menos ponerme como ejemplo, pero en esta ocasión creo que vale la pena…

El Mar Menor está como a esa familia a la que por accidente se le quema la casa, y cuando llegan los bomberos en vez apagar el fuego con urgencia y a pesar de cometer algún error y hacer lo necesario para salvar sus vidas, se dedican a hacer un informe de contaminación por humos, otro de vertido de aguas contaminadas, una comisión de vecinos y otra de empresarios.

Entiendo que nadie quería que esto ocurriese, lo que ha pasado aquí es un accidente, y no es el momento de buscar responsables, ya tendremos tiempo después. Hay que apagar el fuego con urgencia aun a riesgo de cometer errores.

Hay que abrir las golas y que el agua nueva lo llene todo, salvando así el turismo. No creo que perjudique en nada al ecosistema de la zona, ese ecosistema, desgraciadamente,  murió hace tiempo. No estamos salvando nada.

Convendrán conmigo en que la gestión de este problema va mas lejos del medio ambiente. La preocupación por una rápida solución afecta más a los que viven en su ribera y consiguen su sustento y el de sus hijos con el turismo. Cada año que pasa, los negocios de la zona se descapitalizan aun mas y para muchos ya es imposible seguir adelante.

Las posturas radicales solo han servido para hacer política con el estado del Mar Menor, ahora necesitamos políticos valientes  que no precisen tantos informes con los que cubrirse la espalda, y tomar decisiones urgentes de una vez, así al menos podríamos luchar por la supervivencia.

En este punto he recordado con tristeza la frase de  Carl Sagan en la que decía “la extinción es la norma, la supervivencia la excepción.

 

 

Diego de Haro