“La Jubilación”, un cuento que nos regala la escritora e Ilustradora María Pilar Conn

0

LA JUBILACIÓN

 

Siempre me dije que no llegaría a viejo.Que el mar me llevaría un día mientras pescaba con mi barquita Lola.Que un buen día sacando la red del agua caería dentro donde me
arrastraría hasta el fondo oscuro a morir frente a mi querido faro de Cabo de Palos.Pero aquí estoy todavía, renqueando por las mañanas, arrastrándome de la cama sintiendo cada hueso crujir al ponerme en pie.Otro día más, me dije, mientras me miraba al espejo.

Siempre me sorprende ese primer reflejo al despertar.¿Ese soy yo?, ¿Dónde se ha marchado aquel chaval con ansias de comerse el mundo?, no obtenía respuesta, claro está.
Me quedaba escasamente una semana para jubilarme.Lo tenía todo planificado.La barquita Lola ya estaba fuera del agua en el varadero del puerto de Cabo de Palos.La iba a lijar en los próximos días para después pintarla de un blanco brillante, reescribiendo su nombre en letras grandes, de color rojo.También le pondría un asiento en la cabina, ya que no podía estar de pie tantas horas a mi edad.Tenía claro que me iba a pasar la jubilación
pescando felizmente, acompañado por la radio, escuchando los programas y la música que me gustaban, sin que nadie me dijese que molestaba.No me había casado nunca y eso me iba a permitir pasar una vejez en divino silencio y tranquilidad.No como tantos de mis compañeros siempre liados con sus hijos y nietos, que no encontraban tiempo para fondear frente a nuestro faro disfrutando de la brisa del mar y de su generosa pesca.

No, yo iba a tener la jubilación dorada de la que ellos carecían.Ayer mismo, sentado tomándome un asiático en el Miramar, los escuchaba quejarse lastimosamente de que no tenían tiempo para hacer todo aquello que se habían prometido cuando les llegase la jubilación.Cómo me reía de ellos por dentro!Yo iba a ser el jubilado con más suerte de este pueblo y cuando atracase mi barquita Lola por las tardes, se acercarían para ver lo que había pescado, pudiendo contemplar la envidia que brillaba en sus ojos.

Sí, tenía un plan, el mejor plan e iba a ser un éxito.Quien me iba a decir que ese primer día de jubilación, cuando salí con mi barquita, todo mi plan se vendría abajo.Recuerdo que
el sol estaba justo encima del horizonte.Una bola inmensa de color rosa y naranja.El mar estaba en calma sin olas que estropeasen su reflejo.Podía contemplar, mientras salía hacia el mar abierto, el fondo en algunas zonas con las posidonias haciendo su baile bajo
el agua.Tal vez debido a esa claridad del mar percibí rápidamente como algo grande se movía entre ellas.Sentí mi corazón acelerarse.Si sacaba un gran pez, sería el rey incuestionable del Cabo de Palos.Todos hablarían de mi hazaña en el primer día de jubilación.Sonreí mientras me agachaba y recogía la pequeña red que había tendido sobre el suelo de la barca.


Todavía puedo ver el destello del sol traspasando los huecos de la red mientras la lanzaba al aire.Ver cómo caía lentamente para hundirse entre el verdoso mar, enseguida sentí que había algo atrapado en ella, luchando por salir.Pude ver mis manos arrugadas, fuertes y morenas, empezando a recoger la red, y encontrarme de pronto, de frente, con la cara de una bellísima mujer observándome con una sonrisa en los labios.Pensé que tenía los ojos del mismo color que el mar.

Siempre recordaré la imagen que me cruzó la mente en ese instante.Me veía bajando de la barquita Lola con ella en brazos, mientras todos aplaudían a mí alrededor.

Si, aplaudieron al verme llegar, pero todo cambio a partir de ese fatídico día.Aquí estoy todavía cuidando a la sirena que saqué de entre mis redes ese primer día de jubilación.

Que feliz y orgulloso estaba cuando llegué a puerto con mi sirena pensando en cómo me iban a envidiar todos la jubilación dorada que me esperaba.Ahora, en cambio, todo es; “Pedro sácame de la bañera.” “Pedro, méteme en la bañera.” “Pedro, echa más sal al
agua.”

 

Sobre la autora:

María Pilar Conn (Indianápolis, Estados Unidos 1968), pasa su niñez en Indiana, formándose posteriormente en California. De madre Sevillana y padre norteamericano, llega a la Región donde cursó estudios en la Escuela de Artes y Oficios de Murcia centrados en la ilustración y la escultura. Desarrolla su actividad profesional como secretaria de dirección en empresas de la Región y en Cabo de Palos donde ejerció de empresaria en la pastelería Cardinal American Bakery. Ilustradora, escultora y escritora, colabora con varias revistas, fanzines y publicaciones de juegos de rol, aportando relatos cortos, poesía e ilustraciones. Es autora del libro Cardinal American Bakery. Pasteles, del Arte a la Creación (Editorial Lemo 2015), La Almendra y el Maíz, poemario (Editorial Balduque, Colección Sudeste 2019) y La Casa del Marqués (Círculo Rojo 2020).