“De la inversión pública en las zonas turísticas”, la opinión de Diego de Haro

0

Convendrán conmigo en que la infraestructura pública siempre ha sido un recurso básico para la obtención de un buen resultado turístico, un valor que no debemos descuidar si queremos ganar posiciones dentro de la zona turística mediterránea. 

 

Permítanme que les hable de Cabo de Palos, es lo que tengo mas cerca y no es mal ejemplo de lo que se hace y de lo que no se hace nunca. Afectando todo ello, como es lógico al futuro de este pueblo.

 

Para afrontar ese futuro con cierta solvencia es necesario y también nuestra obligación el que todos aportemos a la sociedad las ideas, proyectos y experiencias  que pensamos que son de utilidad para los demás.

Por todo lo anterior convendría pedir a todas las administraciones implicadas la responsabilidad social  de sus decisiones, o de la ausencia de ellas, así como la agilidad necesaria para el desbloqueo de los proyectos paralizados. Los ayuntamientos, la Comunidad Autónoma o Costas del Estado deben facilitar y promover las infraestructuras públicas con rapidez, eficacia y seguridad, haciendo así factible la inversión privada y la consecuente creación de empleo. 

Les aseguro que podría hacer una lista interminable de infraestructuras públicas que en mi opinión limitan las posibilidades turísticas de este pueblo, pero me limitaré yo también, dándome por satisfecho si al menos alguna de las siguientes se lleva a cabo en el tiempo que el que les habla tiene por delante.

El acceso principal entiendo que no es digno de un pueblo que pretende ser turístico. Desgraciadamente se parece más a un pueblo del tercer mundo. No dispone de aceras ni de iluminación ni de carril bici, solo un estrecho arcén de tierra, a pesar de estar muy frecuentado por turistas que corren continuamente el peligro de ser atropellados. Cabo de Palos y su faro suele ser el motivo de muchas fotos de promoción de la Región de Murcia y todos presumen de este pueblo con una foto, pero esta foto de la que les hablo no suele salir casi nunca y casi parece que no existe, ni esta ni la de sus degradadas zonas verdes. 

En toda zona turística que se precie se cuida con esmero el acceso a sus calas. Las playas cuando son llanas se parecen todas mucho y las calas pueden marcar la diferencia cuando esto es posible y nosotros si podemos. Cuidar el entorno de las calas y el acceso publico es por tanto esencial para diferenciar el destino. Comentarles que la foto que inicia este articulo la saqué de un foro por Internet para turistas ingleses, solo pondré la foto, seré prudente y omitiré los comentarios que la acompañaban. Está en el centro del pueblo, justo al final del Paseo de la Barra tapando con los contenedores y la basura la vista del mar y las calas, una vista nada agradable para quien acaba de visitar alguno de nuestros magníficos restaurantes del paseo.

Cerca del faro tuvimos instalados dos cañones para la defensa costera, que se desmontaron de su base y fueron retirados hace muchos años. Hoy los viajes se hacen en parte para hacer las fotos que los turistas cuelgan en sus redes sociales con fruición y sin sonrojo, entiendo por tanto adecuado aprovecharse de estos bellos cañones una vez mas, y para tal fin  colocarlos de nuevo en el sitio principal y como parte del patrimonio histórico que para  este pueblo  siempre fueron, sin descartar otros usos que también se les pudiese dar si se considerase oportuno.

La inversión en infraestructura pública, que siempre es necesaria, se vuelve imprescindible en estas penosas circunstancias que estamos atravesando. Agilizar los procesos burocráticos, y unas normas que den seguridad jurídica y  faciliten la inversión privada resultan cruciales ahora. 

 

 

Diego de Haro