La Flor en la Semana Santa

Un trono sin flor se dice que no está vestido. La flor natural es el elemento que le da vida a la imagen o grupo escultórico que procesiona en una agrupación. El movimiento, el olor, el color hacen únicos los desfiles, el trono en sí mismo, y ver el arreglo floral de un año hacia otro es una experiencia por la que podemos decir que, aunque siempre sean las mismas imágenes nunca salen de la misma forma.

Para que esto se haga realidad serán los maestros floreros los que en noches sin dormir, cuando todo está en calma, y sin que nadie se dé cuenta, preparan, cuidan y miman hasta el más insignificante detalle de ese trono. Imitan la vegetación del Nilo, columnas salomónicas, las nubes, creando el efecto de que la imagen sale de ellas; juegan con la luz del trono generando claroscuros y destellos imposibles. Es en sí mismo, una obra de arte.

Pero, ¿alguna vez te has planteado por qué se usan unos tipos de flores y no otros? ¿Qué sentido tiene poner un clavel, un lirio o una rosa?

El clavel es una de las más representativas de nuestro país y es muy común en esta festividad. Los claveles rojos representan la sangre derramada y el sacrificio, mientras que los blancos simbolizan la pureza y adornan las imágenes de la madre de Cristo.

Por su parte El lirio es una flor muy asociada a la tradición cristiana, ya sea en color morado o blanco. Una de sus variedades, de flor blanca, es conocida como el lirio de Pascua, muy presente en la decoración de las iglesias el Domingo de Resurrección.

De la misma manera o con un simbolismo algo parecido al anterior encontramos la rosa es muy polivalente y en estas fechas simboliza tanto la pureza de la Virgen, en blanco, como el dolor por la sangre derramada por Cristo en rojo. Otras tonalidades como el naranja o algunos amarillos pueden acompañar ciertos arreglos, simbolizando alegría por la resurrección.

Mención especial ofrece el Domingo de Ramos, símbolo de la llegada ed Jesús a Jerusalén en donde en lugar de varas y hachotes hay diferentes elementos vegetales como palmas (la mayoría de tercios en donde desfilan niños), ramas de olivo (tercio infantil de la Oración en el Huerto) o ramas de laurel o sauce (tercio infantil de Santiago Apóstol).

Uno de los floristas más conocidos es Antonio Marín, quien comenta que “Llevo en esto toda mi vida. Tengo 65 años y creo que no he fallado nunca. De crío me dedicaba a ayudar y a partir de los 18 años cogí la responsabilidad de la decoración, aunque siempre supervisado por mi madre. Me resulta imposible calcular cuántas flores he colocado a lo largo de mi vida”. Viste de flor a las vírgenes de la Piedad, el Primer Dolor y el Amor Hermoso, al Sepulcro Vacío, al Descendimiento, la Caída, las Santas Mujeres, la Magdalena y el Cristo Resucitado, entre otros.

Se dice que Entre los tronos más difíciles son los californios de  Santiago y San Juan californios debido a la altura que tienen y por la necesidad de tener a varias personas encargadas de ello. Las Agrupaciones aunque dejan libertad en el diseño hacen respetar la tradición en las flores y colores como demuestras el hecho de que en la Madrugada el Jesús Nazareno lleva rosas rojas e iris y el San Juan californio siempre luce claveles.

Escrito por Santi García

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