La ecología y el  urbanismo , la opinión de Diego De Haro

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Créanme, cada día es mas difícil encontrar un inversor que confíe en nuestra tierra para arriesgar su dinero en un negocio que se presume escaso. 

 

Pocos  son los que quieren  comprar un apartamento o arriesgar en un negocio al lado de un mar en el que difícilmente se puede hoy en día, ejercer la actividad turística, y la Administración no ha de estar ajena a esta catástrofe.   

 

La gestión de este problema va mas lejos del medio ambiente. La preocupación por una rápida solución afecta aun mas a los que viven en su ribera y consiguen su sustento y el de sus hijos con el turismo y la calidad del agua del Mar Menor.

 

Convendrán conmigo en que el urbanismo de un pueblo es el planeamiento del crecimiento futuro y por tanto, del trabajo de sus gentes. Desgraciadamente y en ocasiones, a las personas responsables de tomar  las decisiones no les ocasiona problema alguno decidir a favor o en contra de un proyecto, incluso no decidir nada. La falta de agilidad de la administración para aprobar sus planes generales de ordenación  se traduce en una escasa inversión y en consecuencia, paro, miseria y emigración. 

Por todo lo anterior convendría pedir a todas las administraciones implicadas la responsabilidad social  de sus decisiones, así como la agilidad necesaria para el desbloqueo de los proyectos paralizados. Los ayuntamientos y la Comunidad Autónoma deben facilitar y promover los cambios de uso necesarios con rapidez, eficacia y seguridad, haciendo así factible la inversión y la creación de empleo. Si ademas no se realizan las inversiones públicas tan necesarias en esta zona turística y las privadas se limitan hasta el absurdo, la resultante nunca será buena.

Las moratorias urbanísticas solo traerán miseria a esta tierra. Limitando las sinergias que la construcción produce en todos los sectores económicos. He intentado, y seguiré probando a que alguien me explique en que perjudica al Mar Menor un edificio donde sus aguas residuales se canalizan y se reciclan adecuadamente, por cerca que éste se sitúe de su orilla.  

La ecología es necesaria para el desarrollo turístico, pero conviene evitar medidas radicales que destruyan el futuro de las personas que residen y trabajan en la zona. Los “ecotalibanes” que con la mejor intención están predicando el fin de los tiempos y de todo vestigio del mundo conocido, también están perjudicando los intereses  legítimos de las personas. Imagino que todo es cuestión de prioridades, pero en mi caso, pongo primero al ser humano.    

Cuando se crean puestos trabajo todos nos alegramos y nos hacemos responsables si de nosotros ha dependido esa gestión, pero  ¿quien se hace responsable de los puestos de trabajo no creados, de las ilusiones perdidas, de las personas que confiaron en trabajar en su pueblo? ¿Quien devuelve a los  empresarios la ilusión por crear trabajo, riqueza y futuro en esta zona, después de tantas adversidades?. Créanme, no hay mejor futuro que tener trabajo. 

Planes Generales, Planes Parciales, Planes de detalle, económicos…  Todo el mundo tiene un plan, como decía Mike Tyson, “todo el mundo tiene un plan hasta que recibe la primera hostia” y a nosotros, por el azar o la incompetencia ya nos la han dado. 

 

Diego de Haro