“La cuarentena”, la opinión de Diego de Haro

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Después de esta cuarentena pocas cosas serán iguales, o al menos tardarán mucho tiempo en ser como eran.

  

Desde el punto de vista sanitario, la imprevisión es más que elocuente. Desde el económico y laboral, también es evidente que el Ejecutivo ni se había planteado la magnitud de la catástrofe que se aceraba. Muchos países caerán en recesión económica, sobre todo los más relacionados con el turismo, es inevitable. Solo la rápida aplicación de una vacuna puede parar este desastre, pocos dedicarán  su tiempo al turismo si lo han de hacer con mascarilla. ¿Cuanta cuarentena soportará la sociedad española?

La vida y la salud se han de anteponer a el resto de cuestiones económicas y sociales. Mantenerse sano ahora es la prioridad. Una nación también es  un entorno de solidaridad.

 

Esta claro, algo está cambiando la cuarentena, ya nadie quiere hablar y hacerse cargo de las muertas, ahora solo hay contagiados y muertos. Como si en esta pandemia no murieran mujeres. No hace mucho estábamos hablando y preocupados de la huella de carbono, la senda de crecimiento, la España vaciada, el reto demográfico, la laguna salada, de la movilidad sostenible…  Algo ha cambiado. Este virus nos ha puesto a todos en su sitio.  

Convendrán conmigo en que el virus no entiende de cuarentenas ni de decretos de alarma. Es mas, creo que no sabe ni leer y tampoco ve la tele. Es nuevo y no sabemos su reacción con el tiempo, ni si estará allí cuando de nuevo podamos  abrir la puerta y salir a la calle.

Ahora no es el momento de olvidar que las empresas y los autónomos son los únicos entes reales capaces de crear empleo solvente.

Cada trabajador es un activo de la empresa, un valor incuestionable y creanme, nadie despide por placer. Despedir es hacer la empresa mas pequeña, mas débil y solo se hace cuando es la última opción antes de descapitalizarla y no poder enfrentarse al futuro con alguna garantía. El ajuste de la plantilla es el último recurso antes del cierre.

Prohibir el despido o hacerlo más caro, en estos momentos traumáticos en el consumo de bienes y servicios  le añade un plus de inseguridad jurídica al drama social que vive España. No es lógico que el Gobierno ponga en una duda sistemática la ética de la práctica empresarial, la lógica de la globalización y la sociedad de libre mercado.

Nuestros políticos suelen comenzar su carrera militando en un partido, donde ascienden casi exclusivamente como premio a su lealtad, donde otros valores personales son relegados, y cuando tienen responsabilidades de gobierno se encuentran carentes de experiencia en la gestión, del conocimiento y de los problemas de la sociedad que les votó. Suelen rodearse de funcionarios de su cuerda y de compañeros de partido, cayendo así en una endogamia política que les aísla y también les protege, y todo ello sin olvidarse de la lealtad al partido, pero siendo mas laxos con la debida lealtad a su país.

 

Confiemos en que esta pandemia sea un paréntesis y nos sirva para enfrentar un futuro mejor. Ahora es el momento de los lideres, de la mejor gestión de los recursos  públicos, y no nos queda otra que confiar en los que tenemos.

 

 

Diego de Haro