“La barrera de la lengua”, la opinión de Diego de Haro

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Ninguna lengua es una ventaja, es una maldición bíblica. Solo una herramienta para comunicarse que separa las personas en grupos. Cuanto mas pequeño sea tu grupo mas problemas tendrás para ganarte el pan en un mundo globalizado.No ocurre nada porque las lenguas desaparezcan. Cientos de lenguas muertas duermen hoy en el recuerdo, muchas mas habladas que el euskera o el catalán. La lengua no es cultura, es la herramienta de comunicación, solo un conjunto ordenado de signos y sonidos.

La cultura es lo que se dice con ellos. El Quijote es cultura en catalán, ingles, euskera o chino.Convendrán conmigo en que los territorios no hablan lengua alguna, son los que viven en ellos los que lo hacen. Entiendo que el valor de una lengua se ha de medir por el numero de personas que la hablan. Por lo demás poco valor tiene, todo el mundo habla una…Como herramienta de comunicación cada uno y en total libertad ha de elegir la que considere mejor para relacionarse con los demás en éste mundo globalizado.¿Piensan ustedes que un padre o un político sería responsable si exigiese comunicarse en una lengua que solo hablan unos pocos? Entiendo que flaco favor le haría a su futuro, no estamos en el siglo XIX.

Dejemos que sean los padres los que elijan la lengua que quieran para sus hijos, y confiemos en que elijan por su bien, como sabiamente describe nuestro Código Civil en su articulo 1104 y como buenos padres de familia no les condenen a una lengua que solo les permita hablar con la familia y los vecinos.La Historia nos cuenta que usar la lengua como mecanismo excluyente y de señalamiento no suele dar buenos resultados, solo es racismo encubierto, y a la larga solo trae aislamiento y miseria.

Espero que no saquen de este articulo de opinión la conclusión de que es negativo aprender otras lenguas, pero convendrán conmigo que todo seria mas fácil si ese esfuerzo lo pudiéramos dedicar a otra cosa.
Confío en que al menos en esta cuestión, el sentido común se imponga a los intereses económicos de unos pocos y que nunca se desarrolle lo dispuesto en el articulo 29.33 del proyecto aprobado para la reforma del Estatuto de Autonomía de la Región y por todo lo anterior, no se invierta ni el tiempo ni el dinero de todos en promocionar algo que le corresponde a cada uno decidir en libertad.

La cuestión del idioma debiera quedar al margen de las leyes y de los políticos que la usan para su beneficio.

Nadie debería promocionar lengua alguna, ni mucho menos obligar su uso o financiar su imposición, todas son una desgracia, que nos separan de los demás. Son causa de malentendidos y conflictos, y creo que todos debiéramos alegrarnos cuando una lengua se extingue, la que sea. Cientos de lenguas acechan nuestras calles y plazas, bocas y pensamientos creando barreras a la convivencia y a la creación.
Cuando desaparece algo tan negativo para la sociedad no puede ser mas que un motivo de alegría.

La lengua es algo muy intimo… tanto que se guarda dentro de la boca, protegida por los dientes, y no deberíamos consentir que políticos sin escrúpulos nos metan la mano dentro para buscar su beneficio, sin llevarse algún mordisco.

 

Diego de Haro