El hospital Virgen de la Arrixaca continúa avanzando en la humanización de la atención al parto con la puesta en marcha de un nuevo protocolo que permite a las mujeres estar acompañadas durante una cesárea en los quirófanos del área maternal.
La cesárea es una intervención quirúrgica indicada cuando el parto vaginal no es posible o supone un riesgo para la madre o el bebé. En la mayoría de los casos, la mujer permanece despierta durante el procedimiento gracias a la anestesia regional.
Con esta iniciativa, las gestantes que lo soliciten podrán contar con la presencia de una persona de su confianza a lo largo de toda la intervención quirúrgica. Se trata del primer paritorio del Servicio Murciano de Salud que implanta este circuito de cesárea acompañada.
Cada año, este centro hospitalario atiende alrededor de 6.000 nacimientos, de los cuales aproximadamente 1.300 se producen mediante cesárea.
Podrán optar a esta modalidad las mujeres con gestaciones a término a las que se les vaya a practicar una cesárea programada, con anestesia de bajo riesgo y controles ecográficos normales del feto. Además de estos criterios generales, el equipo sanitario realizará una valoración individualizada de cada caso.
La persona acompañante deberá cumplir una serie de requisitos, comenzando por el consentimiento expreso de la madre. Asimismo, deberá ser capaz de ofrecer apoyo emocional, mantener la calma durante la intervención y respetar en todo momento las normas del equipo sanitario para garantizar la asepsia y la seguridad en el quirófano, incluida la salida inmediata en caso de que se produzca cualquier incidencia. Para ello, recibirá información previa y unas instrucciones específicas antes de la cirugía.
El programa de cesárea humanizada de la Arrixaca tiene como objetivo mejorar la vivencia del nacimiento tanto para las mujeres como para sus acompañantes, poniendo especial atención en sus necesidades emocionales. A este enfoque se suman otras medidas como el contacto piel con piel en el propio quirófano, el inicio temprano de la lactancia materna cuando la madre lo desea y la no separación del recién nacido pese a tratarse de un acto quirúrgico.
Con esta atención personalizada, se prevé obtener beneficios tanto para la madre como para el bebé. La presencia de una persona cercana proporciona apoyo psicológico a la mujer, mientras que el inicio inmediato de la lactancia y el fortalecimiento del vínculo favorecen la reducción del estrés materno y una mejor adaptación del recién nacido a la vida extrauterina.
