Cartagena es una ciudad con un rico y extenso patrimonio, y si hay algo que destaca son sus yacimientos arqueológicos. 

Por estas fechas todos los años en nuestra ciudad se celebra la gran fiesta del Mediterráneo, las fiestas de Carthagineses y Romanos, declaradas de Interés Turístico Internacional y donde se recrean diferentes actos relacionados con la fundación de la ciudad, la conquista por Roma y el comienzo de la II Guerra Púnica. 

Este año debido a las circunstancias extraordinarias que estamos viviendo a nivel mundial, nos tendremos que quedar con el recuerdo de actos de otros años y esperar a que el año que viene se puedan celebrar con más júbilo y alegría.

Por eso, dedico este artículo a todos los cartageneros y visitantes que cada año nos acompañan en fechas tan señaladas.

Desde que Cartagena se fundó por el General Asdrúbal el Bello, yerno de Amilcar Barca en el siglo III a.c. muchos han sido los testigos que estas antiguas culturas nos han dejado en nuestra ciudad. De esta época, corta pero intensa, cabe destacar el lienzo de 30 metros de muralla que se conserva en el interior del Centro de Interpretación de la Muralla Púnica, donde se pueden ver los dos muros originales, separados por casamatas, que eran las estancias en las que estaba dividida la muralla en su interior y destinadas en sus tres plantas a cuadras, cocinas, dormitorios de los soldados y en la parte superior se situaría el paso de ronda, donde los soldados se turnaban para hacer sus guardias. En el museo se ha recreado la altura original, siendo en total 10 metros de alto por 5 de ancho. 

 

Una de las joyas que esconde en su interior y que fue encontrado en la misma excavación son los restos de la cripta de la ermita de San José. Una cripta con 110 nichos destinada a los enterramientos del gremio de la Cofradía de San José, que se hacían enterrar con hábito y con pequeñas cruces de oro y otras joyas.

 

Esta cripta fue utilizada entre los siglos XVI y XVIII, momento en el cual por orden real se prohibieron los enterramientos en el interior de las ciudades, quedando sellados todos los nichos con mortero y cal y pintando en sus paredes las figuras de unos esqueletos danzantes en alusión a las danzas de la muerte y que representan las vanidades terrenales, la acumulación de bienes. Mucho podemos acumular en vida, pero a la hora de la muerte no nos llevamos nada.

Uno de los yacimientos que más sorpresas está dando es el Parque Arqueológico del Molinete, que actualmente con sus casi 27.000 metros cuadrados, hacen que sea el Parque Arqueológico más grande de Europa dentro de un área urbana.

Allí también podemos encontrar otro lienzo de muralla de la misma época, además de otras murallas posteriores y un templo en planta dedicado a la diosa siria Atargatis, representada popularmente como una sirena y que fue madre de Semiramis, reina de Babilonia.

Este templo se construyó aproximadamente en el siglo II a.c., aunque se aprovecharon las estructuras de una edificación anterior, que pertenecería posiblemente a un santuario de época púnica.

Se han identificado dos estancias, una que contiene una cisterna para el almacenamiento de agua asociados a abluciones rituales vinculadas al culto a la diosa y otra pavimentada con mortero hidráulico, con un altar para la diosa, un triclinio donde se celebrarían banquetes y una inscripción latina elaborada con teselas que hace referencia a Atargatis.

Nuestra ciudad es una de las pocas que conserva tesoros púnicos, además de ser una de las protagonistas más importantes dentro de la historia antigua. 

Dejemos este año de tregua para volver con más fuerza el año que viene.

 

María José Pérez Legaz

Guía Oficial de Turismo de la Región de Murcia