La Guardia Civil investiga a cuatro personas por el incendio de Los Garres y Lages, originado por una línea eléctrica sin autorización ni mantenimiento

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La Unidad Central Operativa de Medio Ambiente (UCOMA), en colaboración con especialistas del Servicio de Protección de la Naturaleza (SEPRONA) de la Guardia Civil de Murcia, ha esclarecido las causas del incendio forestal registrado el pasado mes de junio en el Parque Regional de El Valle y Carrascoy. La investigación ha culminado con la identificación de cuatro personas como presuntas autoras de un delito de incendio forestal por imprudencia grave.

Todo comenzó el 2 de junio, cuando la Guardia Civil fue alertada de un importante incendio de interfaz urbano-forestal que se había iniciado en el parque regional y afectaba a las pedanías murcianas de Los Garres y Lages. Durante los cerca de tres días que duró, unas 50 viviendas fueron desalojadas y alrededor de un centenar de vecinos tuvieron que abandonar sus casas. La virulencia del fuego obligó a desplegar a la Unidad Militar de Emergencias (UME), que trabajó junto a efectivos de la Guardia Civil, la Policía Nacional, la Policía Local de Murcia, Protección Civil y otros servicios de emergencia, hasta que el 6 de junio el incendio se dio por extinguido.

Los especialistas de la UCOMA se trasladaron de inmediato desde Madrid para apoyar a sus compañeros del SEPRONA de Murcia, con la colaboración de agentes medioambientales de la Brigada de Investigación de Delitos Ambientales (BRIDA) de la Región. Tras una exhaustiva inspección técnico-ocular y diversas actuaciones, los investigadores obtuvieron indicios que apuntan a que el fuego se originó por el estado deficiente de una línea eléctrica particular de baja tensión. Esta línea, que daba suministro a un grupo de viviendas, presentaba una evidente falta de mantenimiento y tampoco contaba con autorización. La Guardia Civil considera que esa omisión suponía una situación de riesgo más que previsible de provocar un incendio forestal, por lo que ha investigado a las personas responsables de su gestión.

El fuego afectó a unas 150 hectáreas de terreno forestal de pino carrasco y matorral mediterráneo, con especies como esparto, aliaga y lentisco. El parque regional, creado por la Ley 4/1992, de 30 de julio, de Ordenación y Protección del Territorio de la Región de Murcia, forma parte de la Red Natura 2000 como Lugar de Interés Comunitario (LIC) y comparte parte de su territorio con una Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA), por la presencia del búho real, que además ofrece abrigo a otras rapaces como el águila perdicera o el águila real.

En la zona quemada se encuentra además una fortaleza tardorromana del siglo IV d.C., declarada Bien de Interés Cultural (BIC) por el decreto de 22 de abril de 1949 sobre protección de los castillos españoles. El fuego alcanzó también la Cañada Real de Torreagüera, incluida en la Ley 3/1995, de 23 de marzo, de Vías Pecuarias. Esta red sigue prestando servicio a la cabaña ganadera nacional en régimen extensivo, favorece el aprovechamiento de recursos pastables infrautilizados y la preservación de razas autóctonas, y actúa como corredor ecológico esencial para la migración, la distribución geográfica y el intercambio genético de las especies silvestres.

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