‘De ganadores y perdedores’, la opinión de Diego de Haro

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A veces  los  seres humanos delegamos  en otros para que nos representen en los distintos ámbitos de la vida, en la política o en los variados problemas que conlleva la convivencia. Nuestros  representantes han de tener por tanto, atributos suficientes para realizar su labor de manera eficaz, responsable y sabia, dado que de su gestión depende la solución a los problemas de sus representados.

 

Los viejos de la tribu, hacían valer su experiencia en beneficio de todos. Los antiguos magos sabían lo que gustaba a su pueblo y les divertían con sus cánticos e invocaciones. Los chamanes o curanderos, sanaban a los suyos, o eso parecía. Esos eran los representantes, que con distintos atributos ayudaron a la sociedad de su tiempo.

 

Ahora los atributos son mas discutibles y la representatividad suele quedar en entredicho.

 

Una vez aclarado los atributos de un buen político, permítanme que les presente este articulo como si de un juego se tratase. Como en todos los juegos se intenta saber quien gana, por tanto y en consecuencia, también quien pierde.

 

Convendrán conmigo en que este juego no es nuevo… Tenemos en nuestro haber demasiados años de desidia en la gestión turística de la zona. Me refiero a los resultados, que como no puede ser de otra manera, es lo único que ha de importar en este, como en otros asuntos. 

 

La Manga y Cabo de Palos son tan cartageneros como la Calle del Carmen,  la Virgen de la Caridad o el Icue y no debemos justificar por su lejanía  el desconocimiento de sus problemas que, como vemos son los de todos los cartageneros.

 

Mucho antes de la pandemia, mucho antes de que el agua se tornase verde, ya se estaban cerrando negocios y perdiendo población estable. Mucho antes se estaban descapitalizado los negocios relacionados con el turismo,

dejándoles en una posición imposible para la futura inversión, con la que poder afrontar con alguna garantía este  futuro incierto que se nos avecina.

 

Sesudos informes vienen avalando la gestión de nuestros políticos, informes generados normalmente por lejanos estudiosos del turismo, funcionarios de alguna universidad o asesores de empresas que miran, como no puede ser de otra forma, por los intereses de su empresa.  Informes de poca utilidad  y digo esto por que solo con los resultados se puede establecer la buena gestión, y no solo con la presentación de carísimos informes que solo son útiles para cubrir la espalda de algún político que prefiera pasar inadvertido a pasar a la historia, y para acabar, casi siempre en la papelera.

 

Hemos de reconocer que en esta tierra tenemos problemas, sobre todo un problema no reconocido políticamente, y que debiera ser el primero en resolverse y la base donde se resuelvan los demás. Que perjudica claramente a los que viven o pretenden vivir del turismo en esta tierra y de paso a los resultados económicos del turismo regional. 

 

El problema territorial, tan evidente para algunos y tan inexistente para otros, no permite crecer ni afrontar de una forma responsable el futuro de la zona turística mas importante de la region.

 

Convendrán conmigo en que la gestión de este problema va mas lejos del medio ambiente o del numero de plazas de hotel y donde la preocupación por una rápida solución afecta mas a los que viven en su ribera y consiguen su sustento y el de sus hijos con el turismo. 

Los partidos políticos de la zona, de los que en ningún momento he dudado de su buen hacer, por su esfuerzo y el trabajo que ponen en interés de su partido. Las organizaciones sociales, ninguneadas por los partidos donde esta cuestión origina problemas que se traducen en el malestar de los residentes, donde nunca  se ha entendido que las ideas nacen de la critica, nunca de la complacencia, han dado origen a una comunidad insatisfecha y levantisca… Todo tiene que tener una intención, si después de tantos años seguimos igual. 

Una sola comunidad de residentes con las mismas características e intereses sociales y económicos, pero separados por una linea imaginaria que perjudica el trabajo y la representatividad de las organizaciones sociales, dando lugar intencionadamente o no, a un foro de desencuentros y no de concordia, generando posturas radicales que buscan, como todos una solución que no llegará nunca si no cambian antes los intereses políticos para que todo siga igual.

La demografía, como en tantas cosas, también manda en esto, y hace que resulte imposible cambiar nada con la fuerza de nuestros votos, y me temo que seguiremos siendo por mucho tiempo esa fuente de recursos para lejanos ayuntamientos (uno mas que otro) que recaudan lo que pueden e invierten lo mínimo, porque aquí no reside el grueso de sus votantes y los turistas no votan.

En mi opinión y por todo lo anterior creo que resulta evidente quienes son los ganadores y quienes los perdedores… Solo nos queda pedir clemencia  al Presidente de la Comunidad de Murcia, Sr. Fernando Lopez Miras, para que no se nos castigue mas, que coloque encima de la mesa el sentido común, que siempre ha de presidir cualquier decisión política y permita que al menos, podamos luchar por la supervivencia, poder salir de esta pacifica laguna en la que andamos metidos, entre la entropia y la decadencia.

Pensar en “tirar la toalla” por lo pronto no es una opción. “El futuro tiene muchos nombres. Para los débiles es lo inalcanzable. Para los temerosos, lo desconocido. Para los valientes es la oportunidad.” (Victor Hugo)

 

Diego de Haro