Esta tragedia en la que andamos metidos no ha de ser excusa para que al menos las ideas nos permitan afrontar un futuro incierto con el optimismo necesario para no desistir y seguir adelante. Confío en que entre el aplauso y aplauso de todas las tardes,  y con el ruido, algunos abran los ojos y asuman esta  nueva realidad que nos ha llegado. Desgraciadamente seguiremos bastante tiempo tomando las decisiones que tanto nos afectan, con la única referencia del equilibrio entre lo que aguantan nuestras empresas y lo que soportan las UCI de los hospitales.  Para afrontar ese futuro con cierta solvencia es necesario que todos aportemos a la sociedad las ideas, proyectos y experiencias  que pensamos que son de utilidad para los demás.

La inversión en infraestructura publica, siempre necesaria, se vuelve imprescindible en estas penosas circunstancias. Agilizar los procesos burocráticos, y unas normas que den seguridad jurídica y que faciliten la inversión resultan cruciales ahora.

El reciente nombramiento de una nueva presidencia de la Autoridad Portuaria de Cartagena me hace plantearme de nuevo la posibilidad, que se abrió en su momento de crear trabajo en Cabo de Palos, que tan necesitado está de buenas noticias.

Convendrán conmigo que entre las responsabilidades de un buen gestor público están las de sacar el máximo rendimiento a los edificios públicos, y que no hacerlo, le haría un mal gestor.

Cuando  se publicó en la prensa la posible instalación de un hotel con restaurante en el Faro de Cabo Palos muchos, como era de esperar, no estuvieron de acuerdo. Las redes sociales, ya saben, ese mercadillo persa donde se confunde la razón con la emoción, ardían sin valorar consecuencia alguna.

Se dieron distintas opiniones por las que se estaba en contra, pero pocos argumentos. Se habló de desahucio, de derecho a la vivienda, de bienes públicos y de privados, de que nos quieren robar nuestro patrimonio, etc. Incluso el Ayuntamiento de Cartagena se opuso, mirando todos, más por los intereses de los funcionarios y la defensa de sus derechos o privilegios, que por las posibilidades reales de creación de los puestos de trabajo que tanto necesitamos.

Todos los grupos políticos de la Asamblea se pusieron de acuerdo en impedir el proyecto de un hotel en el Faro de Cabo de Palos. Confío en que la perplejidad sea por mucho tiempo un distintivo de quien les habla.

El juego político, que es consustancial a las democracias, ha de llevarse a cabo, pero confío que la próxima vez, escojan para ese fin otro tema menos lesivo para la gente que vive de nuestros dos mares y del turismo en la Región de Murcia.  ¿Y ahora quien nos devuelve la ilusión de crear trabajo y riqueza en el faro, quien se hace responsable de los puestos de trabajo no creados, de las ilusiones perdidas, de las personas que confiaron en trabajar en su tierra?

Además no se realizan las inversiones públicas tan necesarias en esta zona turística y las privadas se limitan hasta el absurdo, la resultante nunca será buena.

Como solución se planteó construir un nuevo centro de interpretación marina, uno mas… Mas inversión publica, mas gasto y sustituir a cuatro funcionarios por otros cuatro. Probablemente ni llegarían a cuatro.

En los sitios donde se han transformado edificios históricos en hoteles, todo en la zona ha ido a mejor, entornos mejor cuidados, mejora y mantenimiento del edificio y sobre todo en la promoción de la zona turística y el aumento del turismo de calidad.

En la hostelería de calidad y para ser un referente nacional, no es suficiente con la excelencia de la comida o de la cama, hay que sumar también el mejor entorno y a eso no nos gana nadie, pudiendo tener en Cabo de Palos la mejor instalación hostelera de la costa mediterránea.

Abramos sus puertas al publico y que todos los que nos visiten puedan disfrutar de un hotel y un restaurante en un sitio único.  De un entorno mágico, los mejores amaneceres y no solo para unos pocos, seamos una referencia para la hostelería nacional y démosle a este pueblo una buena noticia tan cansado ya de las malas.

Confío en que la nueva responsable política de la Autoridad Portuaria, y desde la valentía, coincida, al menos en parte con lo que escribo y retome de forma responsable, eficaz y sabia un proyecto que  sin duda cambiaría la dirección de esta cuesta abajo en la que estamos metidos, perdiendo población y negocios, entre la entropía y la decadencia.

Entiendo que la instalación hotelera puede ser perfectamente compatible con la protección de un edificio y un entorno especial, y normalmente la mejor forma, la mas barata y la mas efectiva de protegerlo. Conviene fijarse en los Paradores Nacionales situados en castillos o conventos, o en los faros de Noruega.

Teniendo en cuenta que las nuevas tecnologías han dejado atrás su función, y que nuestro querido faro acabara cerrándose, que mejor futuro para este edificio publico que la instalación hotelera, para que su luz no se apague nunca e ilumine un futuro mejor para nuestros hijos, créanme no hay mejor futuro que tener trabajo.

 

Diego de Haro