Un estudiante de Arquitectura de la UPCT propone transformar la abandonada Real Fábrica de Salitres de Murcia en un vanguardista laboratorio de creación cultural

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El estudiante de Arquitectura de la Universidad Politécnica de Cartagena (UPCT), Pablo Alburquerque González, ha proyectado “La Fábrica” con el objetivo de volver a dar vida al edificio de la Real Fábrica del Salitre de Murcia y convertirla en un vanguardista laboratorio de creación cultural. Este inmueble, ubicado junto al Jardín de la Pólvora, en el centro de la ciudad, se encuentra actualmente en desuso. El planteamiento desarrollado en el Trabajo Fin de Grado de Alburquerque respeta el entorno y los restos arqueológicos. La idea es devolver esa conexión con el jardín y abrir de nuevo este espacio a los ciudadanos y vecinos del barrio. Precisamente ayer, el Pleno  del Ayuntamiento aprobó someter a información pública el avance del proyecto de modificación del Plan General que afecta al catálogo de bienes protegidos de este lugar. 

La finalidad de esta actuación municipal es ampliar su protección con respecto a la regulación actual. Hasta ahora el PECHAM (Plan Especial del Centro Histórico Artístico de Murcia) protege con grado 2 su edificio principal, que da a la calle Acisclo Díaz. 

El proyecto, tutorizado por el  profesor del área de Expresión Gráfica Arquitectónica, Pau Natividad, se materializa «en un objeto arquitectónico que se adapta a las preexistencias del entorno que confluyen en el lugar donde se ubica. Es sensible y respetuoso, en particular con los restos de la muralla del Arrabal de la Arrixaca que se encuentran bajo el solar, la acequia Caravija y el antiguo edificio de la Fábrica», afirma el recién graduado, natural de Murcia. 

Alburquerque explica que su trabajo propone  «la recuperación del edificio histórico en desuso, su puesta en valor que permita implantar un programa cultural y artístico adaptado a los nuevos tiempos y usuarios, que actúe de vivero para todas las disciplinas artísticas que lo precisen».

El programa cultural propuesto por el estudiante se distribuiría entre dos volúmenes: la parte rehabilitada del edificio antiguo y las nuevas instalaciones propuestas.  Para ello, se crean espacios estáticos donde llevar a cabo la formación, difusión y parte de la creación artística, y otros espacios multifuncionales y polivalentes en el que, gracias a un sistema de particiones móviles plegables ocultas, se generan una, dos o tres unidades espaciales independientes en función de las diferentes actividades y eventos que albergue.

El antiguo complejo industrial de la Real Fábrica de Salitre se creó en 1654 por real orden de Felipe IV para proporcionar materia prima para la fabricación de pólvora.Tan sólo queda hoy en pie el edificio que fue biblioteca de la fábrica (antigua sede del Servicio Municipal de Estadística), el taller de afino de salitre (actual sede del Museo Taurino de Murcia), y la chimenea del taller de carbonizar (que hoy preside el paseo central del jardín del Salitre), además del antiguo pabellón central de oficinas y residencia de la dirección militar de las fábricas de Pólvora y Salitre.

Mientras que los tres primeros fueron rehabilitados y cedidos para sus actuales usos, estando todos dentro del parque público, el que fue pabellón central y el terreno adjunto que en tiempos acogió el jardín de la fábrica, al acabar como propiedad privada, se encuentran fuera del recinto del jardín del Salitre y en un lamentable estado de abandono a pesar de su protección en el Plan Especial del Centro Histórico Artístico de Murcia.

Con el acuerdo de ayer se cataloga, dentro de la ficha de la Fábrica del Salitre, además de la chimenea y la ermita que ya lo estaban como elementos aparte, el resto de inmuebles que aún existen y que pertenecían a la citada fábrica.

Según fuentes municipales, ahora se busca completar la ficha del Catálogo del Plan Conjunto Histórico de Murcia, denominada ‘Fábrica de Pólvora’ para delimitar el conjunto, que pasará a denominarse ‘Real Fábrica de Salitres de Murcia’ y ampliar el inmueble catalogado en dicha ficha mediante la inclusión de la totalidad de la edificación.

Además se añade el resto de las construcciones que en origen pertenecían a la Fábrica y que aún quedan por catalogar como son la Acequia Aljufía, el brazal de la Acequia de Caravija, las construcciones hidráulicas ligadas a dichas acequias, el Paseo central que tiene su origen en la entrada del edificio principal de la Real Fábrica de Salitres de Murcia y el jardín adyacente.