Diego de Haro: “el botellón no es Turismo”

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Insistir en esto a estas alturas del verano no creo que sea normal, ni siquiera prudente, pero si no lo digo reviento. Por eso les pido de antemano que me perdonen los  que consideren que lo que les cuento sea un exceso.

 

El botellón no es más que volver de forma compulsiva a los orígenes de nuestra sociedad, esa que el tiempo y la experiencia dejó atrás. Convendrán conmigo en que beber en grupos hasta caerse, tirar basura y hablar a gritos en la cara, no creo que sea digno de contar como un logro para una sociedad que se presume civilizada, más bien parecen los gestos de una tribu primitiva sin respeto a la ley ni a las formas.

 

Permítanme que dude de si este fenómeno de masas tiene algún interés económico que supere a los daños que produce, principalmente a una zona turística o que pretende serlo.

 

Estas aglomeraciones de jóvenes bebiendo en la calle, ocupando las zonas públicas, las playas, y dejando la basura sin ningún pudor por donde otros admiran el paisaje y pagan gustosos los impuestos para mantenerlo, está creando un malestar que perjudica claramente el interés de los turistas por venir a visitarnos y pasar unos días con nosotros. Si el turismo es poder cortar a un tercero la experiencia del un viaje con una sonrisa, vamos mal.

 

El ocio nocturno ha pasado de los locales autorizados a la calle, con el descontrol que supone la desobediencia de todas las normas municipales. El consentimiento de las administraciones de este hecho solo se explica por desconocimiento, imposibilidad técnica o económica para evitarlo. Y solo plantea que las prioridades de las administraciones en ocasiones no coincide con los intereses de los vecinos y el turismo que aún nos visita.

 

Este turismo también  se lleva la mala imagen de una zona sucia y ruidosa, donde encontrarse a un joven tirado en la acera con un coma etílico junto a un contenedor de basura sea también un recuerdo del viaje. No creo que nadie quiera eso para el próximo sitio al que ir de vacaciones, aunque todo es posible… “yo he visto cosas que ustedes no creerían”

 

Si a todo lo anterior les sumamos el total incumplimiento de las condiciones sanitarias que se impusieron por el Gobierno Regional a tal efecto, debiéramos entender que esta inobservancia está poniendo en riesgo la salud de todos, sobre todo en lo que respecta al uso de mascarilla, y cómo no recordarles que están prohibidas las reuniones de carácter social públicas o privadas entre las dos y las seis de la madrugada, el consumo de alcohol en vía pública y los botellones.

Todo esto debería ser la máxima prioridad de los siempre escasos medios policiales.

 

Diego de Haro