“Desde mi ventana”, la opinión de Diego de Haro

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Convendrán conmigo en que la personalidad se forma mirando por la ventana. Esa ventana es por donde nos entra toda la información que recibimos. Los marcos de la ventana se forman y se orientan desde la infancia influyendo en ella tus padres y abuelos,  tus amigos, tu barrio, o tus recursos económicos. 

Con la edad se van perfilando los marcos de esa ventana, hasta que adquirimos  una forma sólida de entender la vida, la relación con los demás, los valores y los principios. Una vez perfilados, esos marcos resultan dificil de cambiar, salvo que se hunda la casa ante tus ojos y tengas que empezar de nuevo a construir tu ventana. Como es, grande o pequeñita, orientada al centro, a la derecha o a la izquierda. 

En la antigüedad y cuando no te agradaba la noticia que traía el mensajero, simplemente se le mataba, acabando así con cualquier vestigio de información veraz y de paso con quien la contaba. Con las sociedades libres y democráticas cambió algo la cuestión, al portador de la noticia que no era de tu agrado se le compraba su medio o se le negaba cualquier ingreso, procurando su ruina, el resultado era el mismo. Ahora la información fluye por caminos nuevos donde esas maneras de manipulación de la información no obtienen el mismo resultado y por tanto se procura por otros medios. 

Hoy se han popularizado las empresas privadas o publicas de verificación  de noticias, colando  la información que entra por nuestra ventana, formando así, con la ventana de otro, nuestra visión personal de lo que está ocurriendo. La realidad   para comprobar si una noticia es veraz o si es falsa en ocasiones  es tan compleja que algunos litigios sobre este asunto suelen tardar  años en resolverse y siempre  quedan matices sin aclarar, al estar esa sentencia influida por  la ventana de otro.

Estos verificadores de noticias se encargan, entre otras cosas, de señalar las  noticias verídicas y  etiquetar  como ‘bulos’ al resto y este trabajo se acaba usando por  distintas instituciones que usan esas “noticias” para   hacer campaña contra el que las publicó. Difícilmente  podemos así asegurar su independencia. Aunque algunos piensen que este trabajo es necesario, bien por la lentitud de la justicia en aclarar estos asuntos o bien por que una información veraz o no  pueda generar cierta inquietud entre la población mas desinformada.

Quizá la cuestión esencial de este asunto  es si este tipo de empresas están legitimadas para realizar juicios sobre las noticias de los medios de información de otros, y si esto es asumir  competencias propias de nuestros  tribunales. 

Pero está claro que están consiguiendo justificar ante la mayoría social un sistema de verificación y vigilancia que, a modo de la Policia del Pensamiento que George Orwell con tanta clarividencia nos planteaba en su novela 1984,  limitan y condicionan los contenidos que contradicen su verdad. Y todo ello sin una orden judicial. Desconozco quien les dio la autoridad para discernir por los demás entre la verdad y la mentira, pero creo que en una sociedad democrática no existe nada más peligroso que la unanimidad. No hay que ser muy listo ni perspicaz para llegar a la conclusión de que se están convirtiendo en  los nuevos inquisidores del siglo XXI, que de  tanto manejar datos arriba y abajo o de derecha a izquierda están tan confundidos que desconocen donde han puesto la carpeta de la realidad.  

Entiendo que esa ventana es propiedad de cada uno y a cada uno le corresponde decidir en libertad lo debe entrar por su marco y elegir la información que considere cierta, arriesgando a equivocarse, pero teniendo así la oportunidad de ganar experiencia con sus errores, como se ha echo toda la vida y no asumir como validos los errores de otro.  

Para cerrar me voy a atrever a darles un consejo culinario “no dejes que otro cocine por ti, se suele comer los mejores bocados”.

Diego de Haro