Las excavaciones arqueológicas son una oportunidad de asomarte a un pasado lleno de misterio de forma literal. Cuando comienzas a quitar las primeras capas de tierra todo esta absolutamente oscuro pues no sábes qué es lo que se va a descubrir en los siguientes centrímetros y metros bajo tierra. En ocasiones la sorpresa salta nada más comenzar una excavación, como sucedió en la Calle San Cristóbal La Larga número 36 y 34 en los años 2005 y 2006.
Tuve la inmensa fortuna de dirigir las excavaciones por las que se amplió el Colegio del Patronato Sagrado Corazón de Jesús en su parte trasera, en donde se recuperaron los restos de dos casas de época púnica, cartagines en definitiva. Paredes caídas, suelos destrozados, entornos quemados y cientos de miles de fragmentos de material arqueológico que descansan en los almacenes del Museo Arqueológico Municipal de Cartagena. Entre todos esos fragmentos uno me llamó poderosamente la atención: una pequeña plaquita en hueso con tres palabras incisas en alfabeto griego: N·K·E.
No hace falta pensar mucho para deducir esas siglas corresponden a NIKÉ, la diosa Atenea, la diosa de la guerra y la justicia. Pero en esta ocasión y por el soporte en el que salió, parece que correspondería a un juego de niños más que a una llamada para la ofrenda a la divinidad.
Al parecer el juego consistía en escribrir palabras en esas plaquitas y, dispuestas boca abajo, se le daba la vuelta por turnos. Así, el jugador debería realizar la acción descrita en ella: saltar, correr, gritar, etc. Sólo había dos “fichas especiales”: NKE (NIKE=VICTORIA) y KLW (KALÓS=CAOS).
Con la primera se ganaba la partida y con la segunda se perdía el turno y eras expulsado del grupo de jugadores.
Santi García. Rutas Misteriosas y autor del libro Cartagena Legendaria
