Son la correlación de las plañideras que desde época clásica acompañaban hasta el siglo XVIII al cortejo fúnebre, visualizando el dolor que se sentía por la pérdida del ser querido. Las Manolas de Semana Santa son tan famosas que incluso dan nombre a algunas procesiones, como las del Jueves Santo de Jumilla o la de las Mantillas de Orihuela,
Aunque actualmente la presencia de la mujer en la Semana Santa es igual a la masculina, antiguamente no era así, ya que las mujeres no podían ser nazarenas y como máximo podían aspirar a ser «Manolas» y acompañar en las procesiones. Estas Manolas debían vestir de mantilla negra en Jueves, Viernes y Sábado Santo, mientras que el Domingo de Resurrección la mantilla debía ser beige o blanca.
Pero será a principios del siglo XIX cuando podamos ver la figura de “la Manola” tal y como la conocemos en la actualidad, teniendo su origen en Madrid en donde se hablaba de «majos y majas» y más tarde de «Manolas y manolos» o de «chulas y chulos». Las Manolas se distinguían por su estilo al vestir, mujeres madrileñas que caminaban con nobleza, descaro y garbo, de forma desenfadada. Surgieron de las llamadas ‘Camareras de la Virgen’, mujeres que se dedicaban a preparar los pasos que salían en las distintas procesiones pero nunca salían en ellas, algo que cambió hace 30-40 años y se convirtieron en las Manolas.
En cuanto a su vestimenta, vestir de negro y con mantilla era lo tradicional al ir a la iglesia en esa época, y esa forma de vestir se ha quedado para siempre con las Manolas, una tradición que sigue muy viva y que incluso se pueden ver en algunas procesiones a varias generaciones de la misma familia.
El vestuario debe ser:
- Vestido negro sin escotes, de manga larga y con falda por debajo de la rodilla.
- Medalla de la cofradía en un lugar visible.
- Pelo recogido.
- Llevar el rosario.
- Maquillaje discreto.
- Bolso de mano pequeño y discreto.
- Calzado sobrio evitando tacones muy altos, plataformas o adornos llamativos.
- Si hace frío se puede llevar un abrigo negro discreto, nada de pieles.
- Las medias no pueden ser excesivamente tupidas.
Escrito por Santi García, autor del libro “Semana Santa de Cartagena: Leyenda y Tradición”
