El Dios Moloch
De esta divinidad cartaginesa encontramos referencias en La Biblia así como en el historiador griego Diodoro Sículo, quien escribía en el siglo I a. C. que la aristocracia cartaginesa tenía como costumbre sacrificar a sus hijos en honor a Baal Hamon, a quienes los griegos identificaban como Cronos, cuando la ciudad entraba en tiempos de crisis (20. 14. 4).
En Cartago jamás se adoró a ningún Moloch. Sin duda Flaubert leyó las fuentes, y el pasaje de Diodoro donde señala la costumbre cartaginesa de sacrificar niños al dios Baal Hamon. Quizás por un tema de traducción o más probablemente por ignorancia, el escritor francés terminó asociando ese Baal Hamon como el dios Moloch, un dios que no existe pero que adquirió un fuerte arraigo en la cultura popular de la época. Lo cierto es que el fragmento de Diodoro, la principal evidencia a partir de la cual nace este verdadero rumor sobre los sacrificios de niños que llevaban a cabo los cartagineses, hace referencia a Baal Hamon, el principal dios cartaginés junto a Tanit.
En su épica Punica, el poeta romano Silio Itálico crea un episodio ficticio en que los senadores cartagineses ordenan a Aníbal, estando en Italia, sacrificar a su hijo según las costumbres púnicas para asegurar la victoria ante las legiones romanas, algo a lo que el general se negaría rotundamente (4. 770-773). El episodio es ficticio partiendo por el hecho de que Aníbal no tuvo hijos, y luego propone esta costumbre cartaginesa, ratificada por el historiador griego Diodoro Sículo.
Ahora, ¿qué dice la evidencia arqueológica? La ciudad de Cartago tenía un área sagrada denominada como Tophet, y que sobrevive en bastantes buenas condiciones hasta el día de hoy, en la cual se han encontrado restos de huesos de infantes de la época fenicia/púnica de la ciudad (812-146 a. C.). Los primeros hallazgos de estos huesos parecieron dar por cerrada una discusión de siglos entre académicos, muchos conscientes de que los cartagineses, que habían luchado ferozmente en varias ocasiones contra griegos y romanos, podían estar siendo víctimas de propaganda que apuntaba a presentarlos como seres particularmente crueles. Pero otros no han tenido esto muy en cuenta. Incluso el gran Sabatino Moscati llegó a señalar con seguridad en 1973 que los cartagineses sacrificaban niños (The World of the Phoenicians).
Lo más probable sería que a lo largo de la segunda o tercera guerra onde los romanos asediaron la ciudad durante tres años antes de tomarla y saquearla, habría supuesto un escenario lógico, desde la perspectiva greco-romana, para sacrificar niños en honor a Baal Hamon para lograr su apoyo ante el desastre que implicaba el asedio. En este sentido hemos de recordar que la civilización romana se consideraba a sí misma como una especie de “seguidores de la luz”, mientras que a los cartagineses los consideraban oscuros, salvajes; por lo que no es muy arriesgado afirmar que la divulgación de estas prácticas contra natura de cualquier civilización podrían ser llevadas a cabo por los romanos para desacreditar a los cartagineses.
Santi García, Rutas Misteriosas.
Autor del libro Cartagena Sobrenatural




