“Desde la leyenda” de Cartagena, `Fuegos Fatuos en Cartagena´

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¿Te imaginas una ciudad en la que todos sus habitantes se enterraran entre sus calles? ¿Te imaginas que mientras vas a hacer la compra o mientras vas a visitar a amigos y familiares estuvieras viendo los restos de personas enterradas a lo largo de varios siglos? ¿Te imaginas que tu casa o tu edificio estuviera construido sobre algún cementerio? Pues deja de imaginar porque es la más absoluta realidad y esa realidad puede apreciarse en Cartagena. Obviamente no en la ciudad actual, pero sí en la ciudad de hace 200 o 300 años por ejemplo. No hemos de saltar en el tiempo más de estos años e irnos a los siglos XVII y XVIII e incluso XIX para comprobar cómo una ciudad como Cartagena estaba llena de cementerios, criptas y enterramientos bajo sus calles, e incluso, en algunos casos, ante los ojos de todos los visitantes y viandantes.

No es casualidad que la ciudad atesore cientos de leyendas de apariciones de seres espectrales y tampoco es casualidad que los mayores testimonios de fantasmas se centren en el casco histórico de la ciudad ya que son miles de cuerpos, miles de almas las que desde el siglo XII han estado descansado por el entramado urbano y por la superposición de las diferentes culturas que se han desarrollado en ella.

Pero para poder entender todo esto que estamos comentando primero hemos de ponernos en situación y conocer con exactitud la localización precisa de los diferentes cementerios, necrópolis que se han ido construyendo a lo largo de los siglos en el actual centro histórico de Cartagena, los lugares en donde ha habido enterramientos y en donde, por ende, han existido apariciones desde tiempos inmemoriales.

A modo de un rápido inventario estos son los lugares en donde, siguiendo a Ernesto Ruiz Vinader y las últimas excavaciones arqueológicas podemos afirmar sin lugar a equivocarnos que antes de poseer calles, plazas y manzanas, fueron lugares de descanso de nuestros antepasados. Solamente nos centraremos en los que corresponden al actual centro histórico ya que, en definitiva, van a ser los protagonistas de este capítulo. Son:

  1. Calle del Duque (siglos XV y XVI). Cementerio cristiano

  2. Calle Cuatro Santos, calle Jara y Zona de la Media Cavea del Teatro Romano (siglo XII). Cementerio musulman.

  3. Santa Lucia, barriomusulman – actual Cerro de los Moros – 1.774 a 1.788. Cementerio musulman

  4. Castillo de Galeras. Hospital de Galeras. 1.675 a 1.762

  5. Cuartel de Antiguones, anexo al antiguo Hospital de Marina. 1.762 a 1.785

  6. Calle del Aire. Ermita a Santa María. Cementerio de niños (siglo XV).

  7. Calle del Aire. Cementerio de Santa María de Gracia (siglo XVI) en donde hoy se erige la Parroquia de Santa María de Gracia.

  8. Calle San Miguel y Callejón de Bretau. Cementerio de San Miguel (siglo XVII)

  9. Cementerio Parroquial de Santa Lucía (1.793)

  10. Convento de Nuestra Señora del Carmen (1.690)

  11. Iglesia de Nuestra Señora de La Asunción. Santa María La Mayor (desde el siglo XIII).

  12. Conventos

    1. San Francisco (1.552)

    2. San Leandro (1.570)

    3. Santo Domingo (1.580)

    4. San Diego (1.606)

    5. San Jorge (1.612)

    6. San Sebastián (1.690)

    7. San Joaquín (1.691)

    8. La Merced (1.708)

    9. La Purísima (siglo XVIII)

  13. Hospital de Caridad (1.693)

    1. En Calle Caridad y San Vicente (1.693)

    2. En Santa Lucía (1.779)

    3. En Calle La Fuente (1.728)

Figura 01. Plano de Juan Soler Cantó sobre el actual centro histórico con la disposición de los lugares de culto y enterramientos.

No es de extrañar que sean en esas calles en donde se hablan de apariciones, de espectros y de otro tipo de relaciones y leyendas fantasmagóricas, pues, no en vano, era muy habitual apreciar entes semitransparentes de color azul y verde, turquesa en ocasiones. Lo que los testigos llevaban relatando desde el siglo XVIII en nuestra ciudad no es otra cosa que los fuegos fautos, producidos por la combustión de gases como el metano y el fósforo con la atmósfera, producidos por la descomposición de los cadáveres que, al estar enterrados en ataúdes por los que transpiraba el oxígeno o simplemente enterrados bajo tierra, se encontraban fácilmente ante la exposición de estos gases y a la visión de “almas errantes”.

Figura 02. recreación

Santi García. Rutas Misteriosas y autor del libro Cartagena Sobrenatural

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