DEJA QUE TE CUENTE: “EL CASTILLO DE LA CONCEPCIÓN”, nuevo artículo de Rocío de la Puente

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Me gustaría empezar esta semana hablando de mi abuelo; mi abuelo tiene 87 años y tengo la suerte de poder conversar con él cada día. Lo disfruto inmensamente ya que tiene una visión privilegiada de la realidad, una visión que constantemente y por muchos días que pasen me sorprende. Cada mañana pasea por tu muelle y siempre vuelve con ideas para nuestro diálogo especial. Está convencido de que no se nos puede escapar hablar sobre algo tan grandioso como tu naturaleza geográfica, algo sobre lo que he decidido que conversemos aludiendo a diferentes partes poco a poco. Has tenido mucha historia, guerras, momentos de más y de menos auge, pero algo que nadie ni nada te ha negado es tu naturaleza, la que siempre ha garantizado tu defensa, la existencia de tus 5 colinas; El Molinete, Monte Sacro, Despeñaperros, San José y La Concepción, obviamente unidas a las aguas del mediterráneo y a la laguna en tu zona norte.

Esta semana hablaremos de aquello situado en lo alto de una de tus 5 colinas, la primera que ve mi abuelo al pasear, la primera que se ve al llegar a puerto, la que dominaba sobre tu grandioso puerto natural; El Castillo de la Concepción o la que llamaban “la fortaleza de Asdrúbal” y ahora muchos llamamos “El Castillo de los Patos”.

Las primeras civilizaciones que te saludaron fundaron la Ciudad de Mastia, seguidamente llegó Asdrúbal llamándote Qart-Hadasht. Algunos dicen que destruyó Mastia, otros dicen que la amplió. Más adelante Llegó el imperio Romano que nos dejó con preciosos trocitos de su arquitectura que hemos ido descubriendo a lo largo de los años. Más adelante, con la caída del Imperio, llegaron los Bizantinos, quienes te enfocaron más hacia la reurbanización, aunque continúa siendo problemática la ubicación de sus construcciones defensivas.

Resurgiste en época Islámica y las murallas Púnicas ya existentes volvieron a tomar protagonismo para defenderte en las guerras entre cristianos y Al-Ándalus. En aquel entonces, el recinto amurallado se encontraba en torno al Cerro de la Concepción. La fortaleza era una Medina, una pequeña Ciudad fortificada que constaba de varios niveles, siendo el más alto el Alcázar, diferenciado del resto de la Medina con una muralla que la protegía de enemigos e incluso de sus propios habitantes.

Llegaron los cristianos, expulsando a todos los musulmanes a finales del Siglo XII e inicios del XIII, se mantuvieron numerosas estructuras urbanas islámicas. Se alzaron los musulmanes que permanecieron viviendo en territorio conquistado, pero Alfonso X el Sabio emprendió una ofensiva para recuperarte a ti y a todas las tierras perdidas del sur. Fue el quien mando fortificar la ciudad y construir este hermoso Castillo, precisamente en el interior de lo que había sido el Alcázar musulmán.

Te convertiste en la única salida del reino de Castilla al mar mediterráneo, hubo varios desastres navales en los que, en batalla contra los musulmanes, Alfonso X se vio obligado a firmar la disolución de la orden lo que supuso la disminución de tu importancia estratégica para su política militar y como consecuencia tu Castillo quedó inacabado.

Constaba de una entrada a la que llamamos la puerta de la villa, compuesta por un gran arco monumental y con torreones a ambos lados. Nada más entrar al recinto se contempla la torre del homenaje llamada también “el macho”, fabricada con grandes piedras labradas de caliza gris. La entrada al “macho” se encuentra en su fachada norte, a través de una puerta elevada sobre el nivel del suelo. El interior de esta puerta consta de una bóveda apuntada por aproximación de hiladas de sillería, donde una vez encajaron las dos hojas del portón.

Tu Castillo consta de planta baja, donde se situaban los aljibes y de planta primera, donde se localizaban las estancias, con fascinantes ménsulas en su interior debido a su complejo programa iconográfico.

Según los profesionales, la cubierta era de bóvedas de crucería, aunque en la actualidad se encuentra bajo una cubierta plana, fruto de una rehabilitación incompleta realizada hacia 1980. La disposición de las saeteras (aperturas altas y estrechas en los muros) parece iluminar todas las estancias abovedadas albergando menos iluminación en la zona del pilar central.

A finales del siglo XVIII el castillo queda abandonado, por lo que pasado el tiempo y a finales del XIX sus bellísimas bóvedas, se derrumban. En los años 70/80 se restaura la torre y poco a poco hasta la actualidad intentamos sacarle el mayor partido posible ya que en 2001 se transforma en el Centro de Interpretación de la historia de Cartagena y en 2009 se recuperan algunas dependencias que se acondicionan como salas para la Cartagena Medieval.

 

Por todo ello y nuevamente, me siento orgullosa.

 

Rocío de la Puente Pérez

 

 

Artículo en exclusiva para Cartagena Diario.

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