DEJA QUE TE CUENTE: `El Arsenal Militar´, (Primera parte), un nuevo artículo de Rocío de La Puente Pérez

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DEJA QUE TE CUENTE: `El Arsenal Militar´ ( Primera Parte).

Nos volvemos a encontrar y comienzo hablándote sobre algo más personal que me llevó a hacer indagaciones sobre tu Arsenal Militar que abarca una buena parte de tus dominios.

Y es que creo que lo más decisivo para el desarrollo personal de todo ser humano es el entorno en el que vive desde que nace hasta sus últimos días. Ese entorno tiene dos importantes pilares: el hogar y la familia. Y tú eres el hogar de mi hogar, y mi familia (padres y hermanos) es toda cartagenera. Sí, mi padre es también cartagenero: consorte, de adopción, y de profesión. Y a eso iba; es un Marino de Guerra que llegó hasta tu vera hace más de 36 años, unos pocos más de los que le vi  desde pequeñita entrando y saliendo de un gran complejo amurallado de un amarillo dorado con un precioso reloj en su puerta principal en lo alto de una torre, algo por lo que siempre he sentido curiosidad y, como ya te imaginarás, no me quedo con la duda pues tengo la suerte de poder estudiarlo desde dentro y seguiré haciéndolo; anda que sí.

En esta primera entrega (habrá más en su momento), te contaré las razones y acontecimientos que llevaron a construir en tu seno tan magnífico Arsenal. Como ya sabes, durante siglos, muchos acontecimientos te llevaron a la irrelevancia histórica pero tras el descubrimiento de América, llegó el Imperio y con él y con el paso de los años la también imperiosa y creciente necesidad de preservar la integridad de nuestros territorios americanos, preservación que pasaba por mantener las comunicaciones marítimas con ellos abiertas.

Felipe V comprendió que sin una marina robusta la Monarquía Hispánica se quedaba sin argumentos en los numerosos conflictos internacionales por lo que inició un programa de construcción naval para conseguir la Armada, la única que hay, la española (las otras nos han copiado el nombre), y así no depender de flotas privadas o de las capturadas mediante el corso. Una Armada capaz de construir barcos, de arreglarlos, de aprovisionarlos y de dotarlos con tripulaciones bien entrenadas para la navegación y para el combate.

En 1726  ese rey organizó la defensa naval de España mediante la división del litoral en tres Departamentos Marítimos cada uno con su Arsenal, uno de ellos en tu seno. Y es que fueron los Borbones los que se dieron cuenta de tu gran potencial derivado de una configuración geográfica muy especial, tan especial que estoy segura de que por eso eres trimilenaria. Y te devolvieron durante todo el siglo XVIII el protagonismo que tanto merecías cuando  en 1733 se comenzó la construcción del Arsenal Militar durante el reinado de Fernando VI al ser tú la designada como ciudad cabecera del Departamento Marítimo de Levante. La dirección de los trabajos corrió a cargo del ingeniero militar Sebastián Ferignan y Cortés.

El lugar elegido para el asentamiento del Arsenal fue la desembocadura del aliviadero de aguas pluviales conocido como rambla de Benipila y buena parte del mar de Mandarache. Fue necesario desviar la rambla, para que llegara al mar por la Algameca Chica, mediante la construcción de un canal de 1700 metros de longitud y 65 metros de anchura; desvío necesario para que en el delta de ese aliviadero se excavara la actual Dársena Militar, un rectángulo de 550 por 20 metros y 9 metros de profundidad. Menuda obra de ingeniería y arquitectura; total nada para aquellos tiempos.

Y así, en 1782, reinando Carlos III, nada menos que 45 años después, quedó terminada la estructura básica del Arsenal que se mantiene hasta hoy aunque una parte de los terrenos los cedió la Armada a los actuales Astilleros de NAVANTIA. Sus muros se convirtieron en el flanco sudoeste de la muralla que al mismo tiempo se estaba construyendo alrededor tuya. Fue un gran reto y se consiguió, convirtiendo a la Armada y al Arsenal Militar en una referencia necesaria para tus gentes y en cualquier lugar del mundo cuando se habla de ti.

Lo que ocurre es que donde antes habían almacenes de maderas y aparejos ahora hay almacenes de repuestos; donde había talleres de arboladura y jarcias ahora lo son de cascos de metal y fibra, de motores, de tuberías, de radares, sónares y otros equipos electrónicos; donde cuarteles de presidiarios y forzados a galeras, ahora una facultad y un museo; donde gradas y diques secos, fosas y muelles para submarinos; donde balas de cañón y pólvora ahora balas, proyectiles, misiles y torpedos… y muchas cosas más. Tantas que el Arsenal se quedó pequeño y ahí está la Estación Naval de la Algameca, pero eso ya es otra historia.

En definitiva, tu Arsenal Militar sigue siendo uno de tus motores económicos que te mantienen, nunca mejor dicho, a velocidad de crucero. Una vez más destacas por tu gran potencial, y una vez más me siento orgullosa.

Rocío de la Puente Pérez

 

Artículo en exclusiva para Cartagena Diario.

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