DEJA QUE TE CUENTE: La Muralla de Cartagena, el artículo de cada viernes de Rocío de La Puente

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¿Recuerdas cuando nos confinaron en casa y tuvimos que estar dos meses sin apenas salir? Es una pregunta retórica ya que nadie olvidará aquellos días de incertidumbre y agobio que vuelven a repetirse. Por supuesto, para algunos más que para otros.

Residía en Madrid con mi compañera de piso y cada día que pasaba se me hacía la casa más pequeña. Cocinábamos, hacíamos deporte en el salón… pero hasta aquellas actividades se me hacían aburridas y desesperantes al cabo de los días. Ni si quiera teníamos terraza, pero nos poníamos frente a una ventana, tumbadas en una toalla con música de fondo por si cogíamos un poco de sol. Incluso a veces nos vestíamos como para salir a cenar y hacíamos video llamadas con el resto de nuestras amigas. Qué mejor que contar una historia que todos hemos vivido para entender lo que viene a continuación.

Hace cientos de años, contabas con una muralla que te rodeaba por completo. Una muralla que servía desde muchos años atrás como defensa. Era un organismo controlado, como si de una vivienda se tratase ya que su comunicación con el exterior estaba condicionada por si sus puertas estaban abiertas o cerradas. La legislación no permitía edificación en las zonas colindantes al otro lado de la muralla. Todo esto llevó a una arquitectura cada vez más compartimentada y de mayor altura. Como consecuencia, la compra de vivienda se hizo inalcanzable para muchos por lo que los obreros y personas con pocos recursos no tenían donde vivir.

Además de todo esto, las puertas de los muros eran insuficientes para controlar el tráfico por lo que se abrieron nuevos huecos en las inmediaciones a las puertas de Madrid (situadas entre lo que ahora es el punto de encuentro entre la Calle del Carmen y la Alameda de San Antonio Abad). Las calles del interior del recinto resultaban demasiado estrechas e incómodas por lo que en 1909 una nueva normativa limitaba el ancho mínimo para nuevas calles a 8 metros. Este problema del que te hablo debió notarse en mayor medida a mediados del siglo XIX durante tu auge minero y, por consiguiente, tu explotación. Te transformaste en una Ciudad más industrial y comercial que nunca por lo que se necesitaba mano de obra lo que, unido a tus murallas y la imposibilidad de edificabilidad al otro lado del muro, se convirtió en subida de alquileres en el recinto, aglomeración de la población más explotada, insalubridad e insuficiencia higiénica.

Puertas de Madrid

 

La población pedía a gritos el derribo de las murallas y el tema terminó tratándose de una alta cuestión política. Atacaron a tus pobres y seguro hermosas murallas, pero la crítica iba dirigida hacia el antiguo régimen, pedían un cambio de ley, mayor libertad, medidas que supondrían cambios económicos y políticos. El derribo de las murallas iba directamente ligado a una expansión económica y además sería necesario un proyecto de ensanche para gestionar tu futura expansión de la forma más eficaz.

Todo esto se unió en 1873 al comienzo de la revolución de los cantones en la que tú fuiste la que más perduró. Finalizada la guerra, en 1875 se limitaron las zonas militares dentro de tu recinto. Se ordenó mejorar y reparar castillos, como el de la Concepción, murallas e incluso castillos de nueva planta. Ya hacia el año 1880 tu pueblo seguía pidiendo una reforma urbana y un ensanche para mejorar su calidad de vida y la existencia de barrios espaciosos para los menos pudientes.

Todavía en 1887 seguían protestando por lo que una comisión de tu ayuntamiento viajó a Madrid con la finalidad de tratar estos temas que llevaba ya tantos años de protestas, incluyendo la desecación del pantano Almarjal (mar de Mandarache en tiempos más antiguos), que se consideraba la causa de una reciente e intensa epidemia de fiebres infecciosas (y seguro muchísimas más) que se habían cobrado miles de vidas.

En 1888 el Ramo de Guerra, equivalente a nuestro Ministerio de Defensa actual, negoció con el municipio la cesión de terrenos ocupados en la Muralla del Mar y su zona correspondiente a cambio de un millón de pesetas. Se trataba de una intervención muy localizada pero que afectaba a la zona más monumental y vistosa de Cartagena: La muralla del mar, que era una especie de paseo marítimo, el lugar preferido por la alta burguesía y destinado a oficinas militares. Como dato curioso e impactante, decirte que hasta 1874 las olas rompían a los pies de esta parte de muralla.

Su desarrollo hasta lo que es ahora podríamos dividirlo en 2 fases:

La primera fase; desde 1887 cuando de forma estimada finalizó el primer muelle comercial hasta 1904 cuando ya estaban derribadas tus murallas y las puertas del muelle. Esta parte de muralla era compartida por la mencionada burguesía y también por la Comandancia de Marina. La burguesía construyó estructuras de Balnearios (Los baños marítimos eran la última moda) ocupando 137 metros de los 311 habilitados por lo que la comandancia de marina se quejaba, ya que dificultaba el funcionamiento del puerto. Se llegó a establecer hasta un tablado para música y un café.

Feria de Cartagena en la explanada del muelle, levantado por Victor Beltrí

Seis años después, tu Feria se trasladó de dentro del recinto de la muralla a la explanada del muelle que había sido inaugurado años atrás por Alfonso XII y por lo que lo llamaban “Paseo de Alfonso XII”, aunque coloquialmente se le denomina “Paseo del Muelle”. Te cuento todo esto para que comprendas la aparición de un nuevo elemento urbano destinado al paseo marítimo como es tu puerto, pero ya destinado al uso público y festivo. Fue a partir de aquí cuando los balnearios de los que te hablaba se trasladaron a los extremos de la bahía.

 

Muchedumbre un día de feria en el paseo del muelle, ya en la década de los sesenta

La segunda fase: Ya finalizadas las obras de tu ayuntamiento (1907) se llevó a cabo la desecación del antiguo embarcadero (1915) dando lugar a lo que todos conocemos como la “Plaza de los Héroes de Cavite”. Las obras del derribo de esta parte de muralla se inauguraron el 29 de junio de 1892.

 

 

Plaza de las Héroes de Cavite

Volviendo al concepto de muralla en su totalidad, el derribo del resto de lienzos de la misma fue poco a poco; en 1897 Se abrieron más huecos cerca de las puertas de Madrid, en 1900 continuaron por la zona del muelle y a partir de aquí ya se puede hablar de un derribo más organizado y continuo hasta la aprobación definitiva en 1902, cuando se emprendió la intervención en la parte este, la más sujeta a servicios de zonas militares, coincidiendo (intencionadamente) la fecha de derribo con la proclamación de Alfonso XIII y la jura de la constitución el 17 de mayo de 1902.

Si la destrucción de las murallas fue algo innecesario o no, es algo que no puedo discutir contigo, pero me apena. Las murallas fueron utilizadas para el relleno de las obras del puerto y tú iniciaste el proceso de transformación urbana tan reclamado, intensificado tras la guerra durante la primera República (comentada previamente), ya que quedaste necesitada de nuevas edificaciones, lo que, unido a la mejora económica debido al auge minero, dio lugar al levantamiento de muchos de las obras modernistas y eclécticas que te abrigan hoy en día.

Menos mal que podemos disfrutar de parte de estas murallas, aunque la mayor parte fuese derruida. Seguro coincido con todo el que observa este lienzo de muralla en que es obra digna de honra.

Por esto y nuevamente, me siento orgullosa.

  Rocío de la Puente Pérez
Artículo en exclusiva para Cartagena Diario.

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