DEJA QUE TE CUENTE: La Casa del Niño, el nuevo artículo de Rocío de la Puente

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Calle Tolosa Latour, como siempre digo, contigo, pero ¿dónde? ¡Ahí!

He tenido suerte y una familia que siempre me ha cuidado y me ha dado todo y mucho más, como casi todos los que leerán este artículo. 

Recuerdo cada mañana de mi infancia levantarme sin demasiada iniciativa para ir al colegio, pero no por falta de ganas, sino porque uno de mis deportes oficiales era y sigue siendo, dormir. Ahora es el despertador, pero hace muchos años era mi madre y lo recuerdo con mucha ternura. Mis hermanos y yo nos arreglábamos para salir y antes de que el sol saliera, partíamos dirección “Los hermanos Maristas”. 

De lo que te quiero hablar hoy es de lo primero que veíamos al salir de aquel portal; La Casa del Niño, y por eso mismo te cuento la suerte que tenemos muchos de nosotros de tener un padre y una madre. Este centro, tal y como puedes intuir debido a su nombre, aunque ahora y dando gracias no hay necesidad de estar destinado a ello, fue construido para dar cobijo a niños con una suerte diferente, niños huérfanos que necesitaban de la ayuda del Pueblo y de la beneficencia. En aquella época, finales del siglo XVIII y gran parte del XIX tuviste la tasa de natalidad más alta de prácticamente toda la historia precedido de unos siglos de mortalidad catastrófica debido a varias epidemias y a malas condiciones y como consecuencia, pero sin ser una excusa ni lo más mínimamente válida, muchos niños fueron abandonados y comenzó la delincuencia infantil. Este rápido aumento de natalidad fue potenciado a costa del elevado número de soldados y comerciantes que llegaban por tu estratégica localización, tema del que hemos hablado otras semanas. Como ves, todo está conectado.

Corría el año 1906 cuando se decidió constituir la Junta de protección a la infancia, situando en la calle “Cuatro Santos” un comedor para niños de las escuelas Municipales durante los días lectivos. Sería 11 años más tarde cuando desde la junta, preocupados por la mendicidad y la delincuencia infantil decidieron muy acertadamente construir La Casa del Niño, diseñada por tu arquitecto de la época; Victor Beltrí, quien formaba parte de la Junta. La casa fue levantada en la zona del ensanche limítrofe con la Ciudad, en el solar del que te hablo al inicio, el que generan las calles Tolosa Latour y Jabonerías (o Sagasta), además, propiedad de Camilo Aguirre Fernández y un dato curioso que me gustaría añadir; La calle Tolosa Latour quedó formada al construirse esta obra y su nombre fue definido en honor a un médico de fama universal que dedicó todas sus energías en pro de la infancia, el Doctor Manuel Tolosa Latour. Durante varios años se van incorporando nuevos cuerpos a la casa, algunos, obra de Lorenzo Ros, quien continuó con el lenguaje estilístico de Beltrí, hasta cerrar por completo la manzana en 1929. Gracias a estas ampliaciones llegó a funcionar en términos de semi-internado.

La obra consiste en un conjunto de volúmenes independientes que simétricamente rodean un patio central. La caracterización del edificio modernista es de influjo Vienés, en el que predomina la sobriedad formal. La intención de los artistas vieneses consistía en dar a su arte una expresión despojada de sus velos y nada envuelta en accesorios, sin intención de imitar el arte exterior, pero si que les sirva de inspiración y análisis. La decoración es modernista, ni orgánica ni naturalista, sino estilizada y abstracta. 

Victor Beltrí dijo lo siguiente en una entrevista sobre el proyecto; “Un gran Vestíbulo en el chaflán que ha de formar la esquina, dará acceso al amplísimo comedor de la Cantina Escolar, a continuación, dos espaciosas salas destinadas a dormitorios de los niños-refugiados, con la debida separación de sexos. Estas habitaciones estarán orientadas al sudeste y reservadas de los aires del norte por medio de un ancho pasillo, resultando así en las mejores condiciones higiénicas y de orientación. El resto de la parcela estará destinado a patio-jardín, y se plantarán en el muchos pinos y eucaliptos”

El arquitecto Cartagenero Lorenzo Ros siguiendo la línea estilística de Beltrí, diseñó los pabellones escolares y el jardín, 4 años después se construyó un primer piso en la fachada principal (Tolosa Latour) y en 1928 se construyeron las aulas y un salón de actos que tenían acceso desde la calle Real.

Recuerdo ver La Casa del Niño cada día más desvanecida y triste durante muchos años, casa donde ahora se encuentran las aulas de infantil del colegio San Isidro y Santa Florentina. Fue hace muy poco cuando muy acertadamente se decidió empezar a restaurar esta obra única y con tanto significado para tus habitantes recuperando la esencia que el tiempo había logrado difuminar.

De nuevo y por todo esto, gracias a ti y a todos nuestros abuelos, que hicieron que esta gran obra de arte y de caridad fuese posible.

Rocío de la Puente Pérez

 

 

Artículo en exclusiva para Cartagena Diario.

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