“CREAR EMPLEO”, la opinión de Diego de Haro

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A los que peinan canas, incluso a los que ya se les cayeron les sonará la letra, 800.000 puestos de trabajo, y también la música… Han pasado cerca de 40 años y sigue sonando la misma. Intentar crear empleos desde la política no es nuevo, y aunque la historia se repita, siempre solemos caer ilusionados en los mismos errores.

 

Convendrán conmigo en que los empleos han de basarse en la productividad y la generación de valor añadido, si lo que pretendemos es que tengan sentido y estabilidad, y eso solo lo hacen las empresas. Por tanto, ponerlo fácil debiera ser la primera  obligación de un buen gestor de lo publico.

 

Desgraciadamente algunos penalizan la creación de empleo subiendo  impuestos hasta que resulta casi imposible crear nada que no dependa directa o indirectamente de las distintas administraciones. En un sistema de libre mercado, subir impuestos es penalizar tus productos haciéndolos menos competitivos llevando a las empresas al cierre y en consecuencia al despido de sus trabajadores.

Dejar la responsabilidad final de la creación de empleo a la administración suele costar muy caro y donde el Estado es el responsable de la creación de los puestos de trabajo solo se ha generado mas deuda, mas paro y mas miseria al no existir el incentivo del beneficio propio del dinero.

 

El incentivo a ganar dinero es lo que hoy mueve el mundo, si se condiciona o  se limita también se limita la creación de puestos de trabajo. Nada impedirá que una persona con recursos escoja para sus nuevos proyectos un sitio menos hostil.

 

No creo que en los paraisos fiscales se encuentre la solución  a los problemas del desempleo, pero entiendo que tampoco lo está en los infiernos fiscales. Aquel que pueda elegir seguro que escoge el paraíso al infierno.

 

Mas del 50% del PIB se nos va en sufragar los gastos públicos y me temo que con esta tarjeta de presentación pocos alicientes quedan para que las empresas, en medio de una crisis de demanda, puedan tener interés en crear empleo privado.

 

He de reconocer el esfuerzo y la valentía que muchos ponen en resolver el problema del desempleo de una manera diferente a la aquí expuesta. Ni la historia económica ni el miedo de hacer el ridículo les cambia su curioso discurso y proceder.

 

Entiendo que la mejor forma o al menos la que suele funcionar, es la de bajar impuestos, limitar la burocracia y generar la confianza necesaria para concluir que el día de mañana será mejor…Solo así se consigue  atraer la inteligencia y los capitales necesarios para generar nuevas empresas y en consecuencia empleo.

 

El sistema capitalista tiene evidentes defectos, tiende a acumular riqueza y a incrementar la desigualdad. Limitarlo acaba aumentando la miseria y eso sinceramente creo que es peor.

 

Diego de Haro