Cartagena homenajea y visibiliza a las personas con VIH a través de un monumento

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Sobre el Monumento

El monumento que se ha inaugurado hoy en la calle Carlos III con Capitanes Ripoll, es obra de Nati Serrano. La escultura, que ha costado 9.136,11 euros, tiene forma de árbol humano con dos personas sin género, unidas por relaciones afectivas, que conforman el tronco.

El monumento se ha concebido en color blanco, símbolo de la pureza, la inocencia, la paz, la esperanza o un nuevo comienzo, junto al rojo, color de la sangre, la pasión, la vida, el fuego, la acción y la fuerza.

La autora ha explicado que la obra responde al concepto del árbol, que “está presente en todas las culturas del mundo y es un arquetipo filosófico de fuerza y vitalidad. Sus semillas y raíces lo conectan con la producción de vida y también ha sido símbolo del conocimiento”.
Además, “nos habla de memoria pues, a través de sus semillas y raíces, se ramifica y simboliza las generaciones
”.

Nati Serrano ha recordado que el VIH surgió en 1981 “y su estigmatización, debida al desconocimiento y el miedo, lo hicieron sinónimo de muerte y enfermedad y, por ello, rechazo, soledad o tristeza. Sin embargo, hoy día, el VIH, a través del conocimiento científico, se ha convertido en una afección crónica y, bien tratado, ni siquiera es detectable en sangre. Por tanto, hoy, más que nunca, es símbolo de vida, esperanza, proyecto y futuro”.

En el monumento se puede leer un texto de Tzvetan Todorov: “Los muertos demandan a los vivos: Recordadlo todo y contadlo, no sólo para combatir el olvido sino para que nuestra vida, al dejar atrás de sí una huella, conserve su sentido”.

La concejalía de Cultura, consciente del impacto del VIH, ha promovido, a petición de la Asociación Vihsibles y el colectivo Galactyco, la instalación de este monumento conmemorativo a las personas que han vivido o viven con esta enfermedad.


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