Cartagena `Desde la leyenda´: Un demoníaco extranjero

Cartagena. Un rico viajero que llegó a Cartagena por el mar en el siglo XVIII y que los cartageneros lo describían como un hombre con cicatrices en el rostro, mirada osada y vivaz, muy risueño con ropas muy caras, abalorios de oro con el propósito de quedarse a vivir en la ciudad portuaria. Para ello compró una casa en la zona y la decoró, contratando a una mujer para que le ayudara en su limpieza y en muy pocas ocasiones la dejaba sola en casa.

Las habladurías comentaban que esa casa estaba embrujada y por ese motivo nadie se quería acercar a ella. A pesar de que nadie accedía a su casa de ella salían gritos, risas y ruidos. Dicen que se codeaba con la gente de las tabernas del Molinete y frecuentaba muy poco las iglesias y los conventos, y desde luego era conocido por sus malas influencias y poca caridad. Nadie se explicaba de dónde sacaba su gran cantidad de riqueza y algunos hablaban que había realizado un pacto con el diablo, otros, que se había enriquecido a costa del tráfico de esclavos.

Lo que a todos sorprendió es que gastó una gran cantidad para hacerse un panteón de riquísimos mármoles en el cementerio de Santa María, concretamente en las Calles Granero (actual Calle del Aire) y Bracamonte (hoy Bretau). Al poco de terminarse de construir ese majestuoso panteón y tras una larga noche con cientos de alborotos que salían de su vivienda se encontraron el cuerpo sin vida de este hombre y los vecinos de la zona debatieron si enterrarlo en camposanto o no, sobre si se le debían dar los Santos Oficios o dejarlo ya que algunos seguían insistiendo en el pacto con el diablo. El párroco accedió a darle sepultura cristiana pero no lo pudo hacer del todo correctamente ya que los vecinos se lo impidieron. A la noche siguiente de ser enterrado unas luces salían de su panteón y hacían que brillara con gran profusión (fuegos fautos). Este hecho, que tuvo a los vecinos despiertos toda la noche, hizo que se acercaran a ver qué es lo que estaba sucediendo, cuando llegaron vieron que la lápida estaba removida y las plantas que rodeaban al panteón quemadas, lo que los llevó rápidamente a hablar con el párroco para que limpiara la lápida del panteón con agua bendita y realizara un exorcismo, para evitar que el alma de este hombre se convirtiera en un alma en pena y atormentara a todos los vecinos de la ciudad.

Unos meses después de estos hechos se volvieron a escuchar quejidos y arrastrar de cadenas por el camposanto; muy cerca del lugar se encontraba la casa del carpintero Juan Bretau en cuyos talleres y vivienda,bajo el suelo se empezaron a sentir temblores, vibraciones y sus operarios comenzaron a sufrir lesiones, llegando el caso de que el 13 de julio de 1.776 se produjo un incendio en la casa que la redujo a cenizas y puso en peligro el resto de la zona, por lo que se decidió que nadie pasara por el lugar ya que estaba maldito y se decidió construir la Capilla de los Cuatro Santos para cerrar el acceso y convertir la zona en un callejón sin salida; de esta manera se aseguraban que nadie pasara por allí.

 

Santiago García
Rutas Misteriosas y autor de Cartagena Legendaria

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